Publicado por
ENRIQUE GARCÍA GARCÍA
León

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PARA la mayoría se llama, o eso creen: «desarrollo sostenible». Pero para unos pocos -llamados aves de mal agüero, agoreros, etcétera; por las cabezas bienquistas e inteligentes de ésta, nuestra sociedad- no es más que el final, si no se pone remedio, de nuestro magnífico patrimonio natural. Amén de los muchos desatinos, que desde hace tiempo soporta nuestra montaña: explotaciones a cielo abierto, incendios, contaminación, embalses, ríos canalizados, parques eólicos, y un largo etcétera; aparecen otros que por su trascendencia merecen un análisis. En la Montaña Central, parte de ella bastante degradada, han surgido dos grandes amenazas. La primera de ellas es la «brillante» idea de instalar un teleférico, que partiendo de una localidad montañesa conocida por sus iniciativas económico-turísticas, llegue a un afamado enclave natural subterráneo. Al principio, si no me equivoco, la idea era llegar hasta la cima de un pico conocido de la zona, a 2011 metros de altitud. Pero por la dificultad técnica, el coste, o que allí no hay nada digno de ser admirado (según algunos), se desestimó ese trayecto por el anteriormente citado. El impacto visual sería importante -más de lo que es ahora, sólo hay que observar algunos de los edificios e instalaciones modernas de este lugar- para una zona con un alto valor paisajístico. Está considerada como Monumento Natural. Hay espacios, por donde pasaría el artilugio, de gran interés geológico (calizas con modelado kárstico) apenas alterados por la acción humana. Los aledaños de las Hoces de Vegacervera y la Cueva de Valporquero no se merecen tal despropósito. El presunto para tan lamentable iniciativa bien se podría emplear en recuperar y conservar el patrimonio natural, histórico y cultural de ese territorio. ¡Estos no deben ser rentables! La segunda amenaza consistirá en el posible paso de una megalínea eléctrica de alta tensión (Lada-Velilla) por pajares de Alto Bernesga (Reserva de la Biosfera), Alto Torío, Curueño y zonas limítrofes -dependen de la opción que quieran elegir- con indudables valores medioambientales y de otros tipos. ¿Quiénes quieren semejantes moles (torres metálicas de 60 metros de altura) sobre sus cabezas? Evacuar el excedente energético de Asturias, es el motivo alegado para instalarla. La energía eléctrica no se puede almacenar y es de utilización inmediata, así que con producir menos en las centrales generadoras se evitaría dicho excedente; ya que la necesidad o demanda de energía está más que cubierta por el sistema actual -consulten la página web de REE-. Todo esto y mucho más fue demostrado recientemente por un investigador y un docente de las universidades de Oviedo y León respectivamente, a petición de una plataforma construida para la defensa y desarrollo de esa zona. En la Montaña Oriental el despropósito estrella sería la construcción de una estación de esquí y otras instalaciones en el puerto de San Glorio y valles cercanos: Naranco y Lechada en León y Arroyo Las Lomas en Palencia (por Cardaño de Arriba, concretamente). Si con el «desarrollo sostenible» del puerto de San Isidro y su entorno (a imagen y semejanza del litoral español, pero en la montaña) no se tiene bastante, éste proyecto pretende superarlo y con creces. Además de los consabidos perjuicios a la fauna, la flora y la geomorfología (se modificaría brutalmente el paisaje), en una zona que hasta hace poco se suponía protegida, surgirían otros que nos afectarían a todos en mayor o menor medida. 1. Se contaminaría y degradaría uno de los mayores depósitos de agua dulce en superficie (lagos y lagunas de origen glaciar, arroyos y torrentes) de la Cordillera Cantábrica, cuna de dos importantes ríos: Carrión y Esla. 2. Difícil y costosa eliminación de todo tipo de residuos, que una excesiva aglomeración humana produciría, pudiéndose convertir el embalse de Riaño (por ejemplo) en una inmensa cloaca. 3. La demanda de energía sería muy importante. ¿Cómo se evitaría el paso de una línea eléctrica de alta tensión por el Parque Regional de los Picos de Europa, para abastecer tanta exigencia? 4. Debida a la complicada orografía y la poca capacidad de algunos tramos de carreteras (Boca de Huérgano al puerto de San Glorio y en Palencia, Velilla del Río Carrión a Cardaño de Arriba) al previsible aumento de tráfico, se tendría que invertir una cantidad ingente de dinero en obras de gran envergadura (alteraciones importantes del paisaje), para facilitar los accesos. Todo ello con cargo a nuestro «ilimitado» erario público y en supuestos espacios protegidos: Parque Regional de los Picos de Europa y Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre. 5. Contaminación acústica y atmosférica. Provocada la primera para el incremento de la circulación automovilística y también por el ajetreo de una estación (música estridente, ruido de los medios mecánicos...) La segunda se produciría por las emanaciones de gases perjudiciales provenientes de los vehículos a motor y de las instalaciones de diferente índole que se construirían. 6. Primer eslabón de una larga cadena de especulaciones terrenales (probablemente). Aparecerían «interesantes» planes rurales con vistas a incitar a los consumidores foráneos. Todos estos posibles problemas (los padecemos en las áreas urbanas) son «poco importantes» y se resolverían con la misma eficacia que en el resto de la provincia o allende nuestros límites; dado el gran auge económico que va a acontecer en ese privilegiado contorno. ¿Por qué a los usos y actividades tradicionales como la ganadería, la explotación forestal racional, la caza y el turismo a pequeña escala no se impulsan y apoyan debidamente, para ser los motores del desarrollo económico de esta comarca? ¡No producirán pingües beneficios a los grandes promotores! Por último, invoco a todos los colectivos y particulares que tengan una relación con la montaña (afectiva, raigambre, actividades de ocio, estudio, deportivas y profesionales) para no ser simples espectadores y aunar esfuerzos pro su desarrollo razonable y conservación. Con la apatía y el temor no lograremos nada. «No hay mayor desgracia para un paraje o espacio natural que su belleza o recursos excepcionales, porque enseguida las manos ávidas de vil metal pondrán en marcha el cerebro pletórico de ideas» (QAICRAG)

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