BURRO AMENAZADO
Oso al ataque
ES INCREÍBLE como la actitud de una especie se amolda a la historia que le ha tocado vivir. En Europa, el oso pardo ha coexistido con el hombre cazador y ganadero desde la prehistoria. La timidez y carácter huidizo del plantígrado son el resultado de milenios de convivencia con la sociedad humana, que ha eliminado a todo oso que fuese agresivo o imprudente. Sirva el ejemplo de la Montaña Cantábrica, en la que se desconocen los ataques, excepto casos de cazadores zarpeados por animales heridos, y, recientemente, en Palencia dos incidentes de escasa entidad entre un recolector de setas y un naturalista que, inadvertidamente, ocuparon la vía de escape de sendos osos encamados y fueron mordidos. Por el contrario, en Norteamérica, cuna de la subespecie de oso pardo llamada grizzly , de pelaje canoso, gran corpulencia y garras largas y blancuzcas, la relación entre el clan osero y el hombre blanco data de unos pocos siglos. El peludo aún no ha aprendido con quien se juega los cuartos y, cada año, suele matar media docena de despistados, en general excursionistas o pescadores. Estos incidentes fatales derivan de la conducta territorial del grizzly , que se mosquea al ver a una persona demasiado cerca, presunto competidor al que intenta alejar, pero nunca comérselo como si se tratase de una presa. Por ello, es común en Canadá y Estados Unidos pasear por las zonas oseras con campanillas en los pantalones y un vaporizador de pimienta para, en caso de carga, espolvorear el hocico del grizzly. Se aconseja, si el animal te derriba, hacerse el muerto. El cineasta Werner Herzog ha rodado la película Grizzly Man , la historia de Timothy Treadwell, ecologista fanático defensor del grizzly, que murió desgarrado por su animal favorito en el Parque Nacional de Katmai (Alaska).Este hombre, incauto en su familiaridad excesiva con el oso gigante, encontró en la naturaleza y la defensa de los osos el bálsamo a fracasar como actor marginal en televisión. 1397124194