EL BALCÓN DEL PUEBLO
Proyecto Gran Simio
MANUEL Alcántara, inmenso poeta, ex-púgil aficionado, maestro de periodistas, comparece a diario enestas páginas desde «El Rincón». Lo veo desde mi balcón con sólo bajar la mirada. No es un acto de soberbia, qué va. Es de sumisión y respeto. Ayer escribía, con esa luminosidad que otorga el azul mediterráneo, que el escándalo ha muerto. Ya nada produce asombro. Me faltan muchos parpadeos para admitir la certeza del viejo y excepcional malagueño. Yo no he agotado, ni mucho menos, mi capacidad de asombro. En el capítulo cronológico de efemérides, este periódico destacaba ayer que hace 50 años Franco inauguró el embalse de Nerilla, suministrador de la capital hispalense y una treintena de pueblos periféricos. Para conmemorarlo, en la víspera se arremolinaron las nubes descargando una gran tromba sobre Sevilla. Llovió a calderadas, abortando el estreno taurino, el partido de fútbol frente al Barça y el recinto ferial. La granizada quiso impedir el guiño de cientos de miles de bombillas. En la Isla de La Cartuja no hay luciérnagas como en los prados a orillas del Curueño. No lo consiguió porque un ejército de sevillanos se fajó en la restauración. Si la tromba de agua y granizo fue un asombro, mucho más lo es el Proyecto Gran Simio que publicitaban ayer los medios informativos. Dudo que Manuel Alcántara no se haya atusado el bigote y se disponga, si no lo ha hecho ya, a regalarnos una columna plena de magia y profundidad. Estoy convencido que constituye un asombro, incluso para él. El diputado de Los Verdes, Francisco Garrido, va a presentar en los próximos días en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley en la que solicita más derechos para los simios. Pide la protección contra el maltrato, la esclavitud, la tortura, la muerte y la extinción. Este padre de la patria es como una versión en tío de Brigitte Bardot, activista en favor de los animales, solo que con barba. El diputado de Los Verdes quiere que los simios sean incluidos de inmediato en la categoría de personas. O sea, que los antropoides no humanos formen parte de una comunidad de iguales. Los grandes simios -gorilas, orangutanes, chimpancés y bonobos-, según la proposición no de ley, han de ser protegidos, no esclavizados, ni utilizados para la investigación. Eso opinan los científicos. Los mismos que han demostrado que compartimos entre el 96 y 98% del cógido genético. La teoría de aquel curita, enseñante de Religión en el Padre Isla, llamado Tinín «El Rana», era que quienes defendían que el hombre descendía del mono, eran ellos mismos unos monos, no hombres. Con más elevación intelectural, acaba de proclamarlo también el arzobispo de Pamplona y ex- pastor de la diócesis de León, monseñor Fernando Sebastián. Ha dicho literalmente: «Da risa, es como pedir derechos taurinos a los humanos. No se puede hacer el ridículo para hacerse el progre». ¿No le asombra, maestro, esta proposición no de ley?. Yo, por si acaso, cierro el balcón y me visto de amarillo. Voy a dar aliento a ese equipo milagroso del Villarreal. Lo califican de «submarino amarillo». Lo es: representa a una ciudad que tiene un tercio de la población de León. Hagan las comparaciones, por favor.