Diario de León
Ana Gaitero
León

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LA BRECHA digital es el último escalón de la desigualdad en el mundo. Y también entre los hombres y mujeres. En España, según datos de marzo del 2006, sólo hay un 42% de mujeres entre los internautas, frente al 58% de varones. Aunque bien mirado, las cosas han evolucionado bastante bien. En 1997 sólo había un 23% de féminas navegando en la red. Nuestro país está aún por debajo de la media de usuarias de Internet a nivel mundial, que son el 45% del total, pero muy por delante de las cifras que retratan la desigualdad en otras regiones del planeta. En Oriente Medio las usuarias de la red digital no llegan al cinco por ciento, en América Latina son el 35% las mujeres en red y en Europa del Este, rondan el 20%. Muchas mujeres han visto en la red el potencial para favorecer su participación social, la que no han encontrado en los medios de comunicación de masas más convencionales, como quedó demostrado en la cuarta conferencia mundial de mujeres celebrada en Pekín en 1995. Karen Banks, desde 1993, y Sally Burch, en el ámbito de América Latina, son las pioneras del uso de las nuevas tecnologías de la información para favorecer la comunicación y el intercambio entre mujeres del mundo. Pero ya son numerosos espacios virtuales organizados con base feminista: desde Femnet, que conecta a grupos africanos, a womensnet, especializada en voluntariado o la fundación de mujeres, que trabaja por la eliminación de la discriminación en el ámbito laboral. El mercado se amplia y ya se han creado buscadores especializados, como Femina, para llegar a los sitios de mujeres. Crece también el número de usuarias que se hacen su propio medio de edición (a veces hasta múltiples, porque Internet permite tener tantas caras como uno pueda mantener) en el espacio de la blogosfera. Ponga un blog en su vida es lo último en tendencias, pero más allá de las modas es un medio de expresión libre. Puede que en la red se esté tejiendo otra revolución silenciosa, a la que son ajenas los poderes tradicionales y de los mass media, ensimismados en el fútbol y el circo político.

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