Diario de León

CRÓNICAS BERCIANAS

Paulino es el opio del pueblo

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A ESTA hora ignoro aún el resultado de la Deportiva. Pero salvo hecatombe, estoy seguro que esta semana a la mayoría de los ponferradinos en particular y a los bercianos en general les importará un testículo de mico si en La Rosaleda el Ayuntamiento transige o no con los proyectos arquitectónicos; si en el Consejo se elaboran a medida las bases de las oposiciones, o si la Agriopis aurantaria - voraz oruga- se zampa o no los abedules ancareses. El Mundial y mucho más la fase de ascenso a Segunda resultan periodos nefastos para que calen los mensajes de los políticos autóctonos o las recomendaciones administrativas. De hecho no se ha vuelto a saber más sobre si el ignoto Manuel Rey plantará cara a Saavedra por el número uno del PSOE a la alcaldía de Ponferrada. Y a nadie le interesa si es algo más que un rumor que Eduardo Fernández anhele el puesto de López Riesco, o que Miguel Ángel Fernández y Antonio García Regueiro vuelvan a darse la mano en la cabecera de la candidatura de IU. El pasado fin de semana merendé en Tejeira, una aldea mágica en el corazón de Los Ancares donde la carretera forma un fondo de saco que se estrella contra el verde fragor de la sierra, donde los móviles se confiesan sin servicio y para los lugareños los dos metros cuadrados resultantes del cruce de cuatro calles son una plaza. Reconocido como periodista por uno de los jóvenes del pueblo -más de 40 tacos-, el tipo lo tenía claro: «¡A ver si les mete caña a los políticos. Que nos pongan la Cuatro y La Sexta, que no vemos ni un partido!». (Tomen nota señor presidente de la Diputación y señor alcalde de Villafranca). Poco importa ahora que una ambulancia tardar un siglo en llegar de Tejeira al Hospital del Bierzo o que desde hace más de un lustro siga sin abrirse un taller-industria para la explotación de las plantas medicinales de la zona costeado con varios millones de las viejas pesetas del europlan Leader. Hasta la intelectualidad más soberbia abdica comercialmente en estas fechas de su altivez para rescatar las sentencias más futboleras de Marías, Montalván, Rivas, Antunes, Vargas Llosa... Que aunque no tienen mayormente idea de lo que es un balón, caen muy bien en cualquier comentario o conversación. Y los echadores de cartas realizan lecturas sociopolíticas tan relevantes como que una Deportiva en Segunda beneficiará la escalada bercianista o la mayoría electoral de Riesco. Comparables sólo con aquella memorable teoría de Floro sobre la influencia del saque de banda en el juego de ataque. Con todas y aun con muchas más locuras sólo deseo que hoy en Ponferrada no se siga hablando de casi otra cosa que de los 90 minutos que restan para rozar el cielo de la División de Plata. Será signo de felicidad y de posibilidades de victoria. Porque en realidad a nadie le gusta el fútbol, sino que su equipo triunfe por encima de todo -como la vida misma-. Y si no podemos cubrir nuestras expectativas personales o colectivas, no es mala terapia que nos cisquemos en Paulino hasta el paroxismo. Un tipo, por cierto, que ya me cae hasta simpático y que podríamos proponer como pregonero de La Encina.

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