Diario de León
Publicado por
ENRIQUE VÁZQUEZ
León

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Acaso lo peor que podría suceder con la ofensiva israelí en Líbano y su río de sangre ha sucedido: Al Qaeda abandona su discurso anti-chií y anuncia que no estará cruzada de brazos mientras se mata a «nuestros hermanos libaneses y palestinos». Y describe la situación en Libano como una fase de la que llama «guerra de los cruzados y sionistas» y llama a los musulmanes a combatir en todos los frentes. El comunicado no garantiza una alianza súbita entre Al-Qaeda y los sunníes y todo el mundo sabe que el Hamas palestino, hijo directo de los «Hermanos Musulmanes», el viejo tronco sunní del que proceden todos los movimientos islamistas, se las ha ingeniado muy bien para estar bien lejos de Al-Qaeda. Y el Hezbolá chií, con más razón y con toda energía. Lo que sucede en sur del Líbano y su reguero de muertos, nada tiene que ver con al Qaeda. Si Al-Zawahiri, que polemizó con el difunto Al-Zarqaui y criticó la furia de éste y sus atentados indiscriminados contra civiles chiíes, consigue liquidar la división, con un eco rápido en Irak las consecuencias podría ser muy negativas. La conducta de Israel podría ser responsable de un acercamiento táctico de consecuencias imprevisibles. Washington debería temer esta aproximación y afinar más. La visita del primer ministro iraquí, el chií Nuri al-Maliki, hace un par de días, tapada informativamente por la guerra en Líbano, ha ido muy mal, sobre todo porque el Congreso le afeó su negativa a condenar al Hezbolá y su declaración sobre «las acciones hostiles de Israel», un mínimo para un líder árabe que no quiera suicidarse ante su opinión pública. El gobierno Bush ya ostenta el récord de haber instalado a Al-Qaeda en Iraq, donde no estaba ni se la esperaba, y ahora podría facilitar su aproximación al corazón físico del problema, la cuestión de Palestina. Inimaginable¿

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