CRÓNICAS BERCIANAS
Blanquiazul, claro y prudente
CUENTAN que el masajista de no sé qué equipo de la Premier League inglesa, tras el choque de uno de sus jugadores con un rival, se dirigió alarmado hacia el banquillo: «¡Mister, el chico está KO. No recuerda ni su nombre!». El entrenador le contestó: «Estupendo, dile que es Pelé y que salte al césped». Desde el pasado 25 de junio en Alicante la afición de la Deportiva, el Bierzo, su capital, sufren un golpe de euforia del que no saben, ni desean reponerse. Como al pelotero de la anécdota, a algunos les han dicho que la Deportiva es el Chelsea con rayas blancas intercaladas o acaso el Barcelona vestido de butano, y se lo creen. Con la misma fe religiosa y disléxica con la que confunden a David Eto'o con su hermano Samuel. Bajo el efecto de este SID (Síndrome de la Ilusión Desmesurada), ajenos a la necesidad de acostumbrarse a padecer las derrotas como puntos de apoyo para una victoria y los empates como balsámicos triunfos, hay quien augura ya miríficos acontecimientos villarealenses más allá de la obligación de la permanencia. Y ni siquiera para los jugadores, ni para la directiva puede ser bueno este clímax, exacebardo aún más por el reciente éxito en el triangular del Toralín. Unos y otros debieran contribuir a la moderación. Por si los triunfos no llegan en la temporada -esto no es Segunda B-, es preciso que los ejecutivos sean de lo más medidos en todas sus acciones y gestos porque es muy probable que el hincha, si vienen mal dadas, tras fijarse en el banquillo de Pichi dirija su mirada escrutadora hacia el palco y a sus alrededores. Y se comience a preguntar por lo habitual; por los jugadores que salen de copeo, los sueldos del gerente, del secretario técnico, y hasta por los del masajista o del nuevo y como poco pintoresco «speaker». Los socios se han mostrado ponderadamente comprensivos con una subida en las cuotas que excede en la mayor parte de los casos el 90%. Conocedores todos de que el único patrimonio que posee el club son ellos. Pero no serán misericordiosos salvo que todo vaya como la seda -y eso significa que la Deportiva transite buena parte de la temporada por la franja medio-baja de la tabla de torturas clasificatoria-. Si como me consta, y así lo ha demostrado, el presidente Silvano es un tipo cabal en lo económico y en lo social, lo primero en lo que debe invertir el capital de solvencia y popularidad que ha acuñado es en prudencia para cambiar la vetusta estructura del club, pero con transparencia y mimo siempre hacia el socio tradicional. Lo que no significa, en ningún caso, atender a la tiranía de la euforia delirante de unos cuantos. Esta directiva, por ejemplo, está en la mejor posición para exigir al gobierno Riesco la recuperación del patrimonio que el club perdió por una mala gestión y algún insaciable tiburón inmobiliario. Ponferrada ultima un plan de urbanismo en el que la entidad podría encontrar un solarcito -acaso mucho mejor que una golosa y pasajera subvención municipal- para que en el futuro tengamos algo más con que responder que esta estupenda y abnegada masa social.