RINCÓN ABIERTO
Ecologismo positivo
SE HACE de noche cuando es de día. Espesas columnas de humo pardo ocultan el Sol. El aire se vuelve viscoso e irritante. Huele a chamusquina. Es una imagen repetida en muchas zonas de Galicia, arrasada por la ola de incendios que la han llenado de desolación, de tristeza, de impotencia, de destrucción de la riqueza forestal, de vidas perdidas. Intencionados. Fruto de la imprevisión.Adversas condiciones meteorológicas. Terrorismo forestal. Especulación. Pirómanos. Desequilibrados. Desalmados. El resultado es una tragedia de proporciones gigantescas. Una destrucción más difícil de paliar que la ocasionada por el Prestige, porque la capacidad de recuperación del mar es mayor que la del monte. Si de verdad hay terroristas del ambiente, es imprescindible descubrirlos y condenarlos a plantar árboles todos los días de su vida, tantos como los que han destruido con su maldad. La acción ecologista más frecuente es la de oposición. Se oponen a los embalses, a los aerogeneradores, a las centrales nucleares... Por eso me ha llenado de satisfacción una carta en la que se explica el sistema de vigilancia en los Sobreirais do Arnego, que ha dado como resultado que no se produzca ningún incendio en ese paraje natural desde que se montó. Eso es ecologismo positivo y un ejemplo de actuación para otras asociaciones.