EN POCAS PALABRAS
Günter Grass, muy cuestionado
LECH WALESA, ex presidente polaco y Nobel de la Paz, instaba al autor de El tambor de hojalata e hijo honorífico de la ciudad de Gdansk a que devolviera el Nobel de Literatura. En esa ciudad vio por primera vez Günter Grass la luz del mundo en 1927, cuando todavía era la alemana Danzig. «De haber sabido que estuvo en las SS, no lo hubiera recibido», declaró Walesa. Pero ésta no es la única desilusión manifiesta: el Pen Club de la República Checa también se plantea retirar el premio al hasta ahora venerado literato. Las críticas colocan al Nobel contra las cuerdas. El historiador Fest, experto en el Tercer Reich, asegura en el semanario Spiegel que «la confesión llega tarde, sobre todo viniendo de alguien que durante décadas se vendió como la instancia moral de este país».