Fuego, trama, muerte y desolación
ALGUNAS DE LAS definiciones del terrorismo clásico cuadran perfectamente al caso gallego, ya que parece probado que existe un impulso incendiario, destructivo, más o menos organizado. Acaba de conocerse que hay cuarenta personas a las que se relaciona con tal iniciativa criminal. Estas patologías son muy raras y escasamente contagiosas. Así las cosas, le perentoria necesidad de apagar los fuegos se une a la de impedir otros nuevos, para lo que resulta indispensable desentrañar la trama incendiaria, sacar a la luz a estos terroristas que presumiblemente actúan por algún ignoto, o no tan ignoto, interés material, y aplicarles con toda contundencia la batería legislativa que ya hemos establecido para sancionar a los elementos antisociales que traen consigo la muerte y la desolación.