EN DERREDOR
Coge el dinero y corre
LOS LEGOS en la materia tenemos con frecuencia la impresión, sin duda equivocada, de que la política penitenciaria, que debería complementar la acción judicial, en ocasiones la remodela. Para tener esa sensación conviene situarse a cierta distancia de un PP que utiliza este asunto como arma arrojadiza contra el adversario. Ahora su muñeco del pim pam pum es el ministro Pérez Rubalcaba, del que da por hecho que favorece al preso y ex secretario de Estado Rafael Vera, para comprar su silencio sobre un pasado que es evidente no figura como objeto de atención en la vulgarmente llamada Ley de la Memoria Histórica. El caso de Vera nos vale para ilustrar eso de que, para que se interesen los políticos, no basta con decir que nos desazona o inquieta; tiene que producir alarma social, que es uno de los tics que lo remueve todo en estos tiempos. Resulta preocupante el hecho de que personas que han delinquido en materia económica tengan importantes beneficios penitenciarios sin haber devuelto el dinero. Hay bastantes ejemplos. La alarma social no se limita a los delitos económicos sin resarcimiento de lo apropiado, sino a otro tipo de condenas y aun de presos preventivos. No me consta que se hayan desmentido las especies que circulan sobre el trato de algunos encarcelados en Alhaurín. Dar por hecho que Roca, supuesto cerebro de la trama marbellí, trabaja en su celda con planos desplegados, como si continuara en el negocio. Este supuesto se daría si le atribuyeran al régimen penitenciario aplicado en la prisión andaluza virtudes regeneradoras, que hayan hecho posible que el ogro de las comisiones, desde que está entre rejas, es capaz de hacer negocios limpios en la promoción inmobiliaria.