EL MIRADOR
De la Vega despierta a la UE
LA VICEPRESIDENTA Fernández de la Vega ha dicho en Helsinki y en Bruselas que un despliegue tardío y obviamente escaso o irrisorio de barcos y aviones (hidroaviones) de la UE ante la costa senegalesa y mauritana no acierta a ocultar la abulia europea ante la masiva llegada de inmigrantes subsaharianos a Canarias. España se ha visto obligada a gestionar este verano prácticamente sola el problema migratorio que se inicia en el litoral atlántico del África más deprimida, se detiene densa y fugazmente en Canarias y, a pesar de la indiferencia de veintiuno de los veinticinco países de la UE, puede derivar desde España, territorio en el que se distribuyen de modo provisional las últimas hornadas de inmigrantes, hacia cualquier zona de Europa, incluida la nórdica, tan lejana, de igual modo que a España llegan casi masivamente los inmigrantes sudamericanos que eligen el aeropuerto de Amsterdam como portillo europeo. Lo mismo se llega de Senegal a Suecia vía Canarias, que de Ecuador a España aterrizando con visado turístico en Holanda. No atraviesa la UE una buena racha de estadistas. Ese sopor ante cuestiones inesperadas, como la avalancha de cayucos subsaharianos hacia Canarias, no es nuevo en la UE, ni siquiera en la más reducida, por lo que siempre se ha hecho necesario despertarla, enfrentándola a todo problema que se presentase de modo inopinado y no reiterativo. María Teresa Fernández de la Vega habría actuado en Helsinki como despertador de la presidencia comunitaria, y en Bruselas, ayer mismo, como avivador de la comisión europea, arrancando a Fratini, comisario de Seguridad, Interior y Justicia, y a la comisaria Benita Ferrero, de Exteriores, el compromiso de que van a pedir a los países miembros más medios para el dispositivo de Frontex en el Atlántico. Fernández de la Vega ha hablado con la firmeza que el problema inmigratorio de Canarias, y de España y del resto de la UE, requería, pero veteando en sus sucesivos discursos frases de gratitud por los esfuerzos realizados desde la comisión, y atribuyendo la tardanza en la toma de decisiones a la inexperiencia ante asuntos imprevistos. «Pero ahora sí que no hay excusas», afirmó tajantemente la vicepresidente del Gobierno español tras su entrevista con el comisario Fratini. Y claro que no las hay. El hecho de que sólo cuatro países de los veinticinco que forman la UE tengan alguna presencia en el despliegue atlántico del dispositivo de Frontex refleja que sólo el 16% de la Unión no se ha desentendido del problema migratorio, con un fondo extremadamente dramático, que plantean este verano, y más recrudecido que en los anteriores, las costas de Senegal y Mauritania. Fernández de la Vega ha apremiado en Bruselas para que la UE mantenga un diálogo de colaboración y ayuda con los países africanos más pobres, como se había comprometido.