Maruecos va por muy mal camino
AHORA QUE EL REY de Marruecos ha aplazado sin más explicaciones la entrevista con Rodríguez Zapatero el 5 de septiembre, no está de más tomar conciencia de la catadura de un personaje que practica un desaforado culto a la personalidad, que cuesta a las arcas del paupérrimo Estado vecino más de 15 millones de euros al año sólo en viajes. Asimismo, el hijo de Hassan II, considerado un semidiós por descendiente del Profeta, ha retomado prácticas protocolarias feudales que su padre había abandonado, como el entrar en las ciudades a caballo y los besamanos. Todo indica que Marruecos no avanza hacia una monarquía constitucional sino al contrario, y que si el cuerpo social no es el que presiona en pro de la democracia, no será el jefe del Estado quien lo haga.