Con LOE, o sin ella
El paciente Roberto Díaz Urra y su familia quieren agradecer al Hospital de León y en especial a la plantilla de la uci y de Neurocirugía el trato recibido. Por su paciencia, esmerados cuidados y cariño, gracias de corazón. R. R. Lobato Muñoz (León). A los agricultores cada vez les da más miedo mirar hacia Europa a la vista de lo que llega de más allá de los Pirineos en forma de normativas comunitarias. Si hace un año la comisaria Fischer se cargó la remolacha ante la pasividad de nuestras autoridades, ahora parece que le ha llegado el turno a las viñas y al vino, otro de los cultivos mediterráneos. Si fuéramos bien pensados creeríamos que nuestros políticos habrán aprendido la lección maestra de la negociación que en la reforma de la OCM del azúcar les dio la danesa. Sin embargo, no hay motivos para el optimismo cuando vemos que los pasos dados hasta ahora son parecidos a los que vivimos en aquel momento: filtraciones continuas a la prensa, oposición, aparentemente, radical de buena parte de los Estados, aparición de borradores y más borradores, toma de postura en contra por parte del Parlamento y otros organismos europeos... pero, ante situación de debilidad, Mariann saca de la chistera una reforma con la que sorprende a unos y a otros, dejándoles sin ningún tipo de reacción posible. Como en aquella ocasión, los que van a soportar las consecuencias serán, una vez más, los agricultores que, de nuevo, escucharan a los políticos lamentarse pero siendo incapaces de dar una solución a la nueva vuelta de tuerca que va a suponer esta reforma a nuestras economías. Según las filtraciones, se conocen las grandes cifras de la reforma, para lograr un equilibrio entre la oferta y la demanda, uno de los objetivos de la Comisaria, se tendrán que arrancar 400.000 hectáreas de viñedo. Ante esto que considero una temeridad me pregunto ¿Es el arranque la solución? Domingo Martínez Madrid (Burgos). Álvaro (Madrid; debate en la edición digital).