Publicado por
Miguel Hidalgo
León

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La vuelta al cole se ha convertido en una expresión para designar, tanto la tensión del fin de una época de descanso y libertad como la alegría del reencuentro con los compañeros y la consoladora rutina. Probablemente, como la vida misma, sea ambas cosas, luz y sombra, pero en el municipio de Villaquilambre he de decir que la vuelta al cole, este curso, es más luminosa que nunca. Durante muchos años, por estas fechas, el curso se inauguraba con una justa protesta de madres y padres en uno u otro colegio, el año pasado en el de Villaquilambre, por el estado que presentaban los centros; este año, por primera vez, los tres colegios del municipio, en distinta medida, tienen motivos para la celebración más que para la protesta. En el CRA de Navatejera avanzan a buen ritmo las obras que convertirán un colegio antiguo e insuficiente en un centro renovado, ampliado y dotado con todos los servicios. Construido hace más de 25 años, cuando llegamos al Gobierno municipal, hace dos años y medio, los niños y niñas más pequeños asistían a clase en casetas prefabricadas, pasando frío en invierno y calor en verano, en condiciones indignas tanto para los alumnos como para el profesorado. Este año, a las soluciones parciales se han unido las obras, ya en marcha, para la solución definitiva, la que convertirá el colegio en un centro, no sólo aceptable, sino de primer orden, con un nuevo ala de seis aulas perfectamente integrado en el conjunto, un auditorio exterior, patios ajardinados y todos los servicios precisos para garantizar un ambiente educativo de calidad. El colegio de Villaquilambre está en similares condiciones. Ciertamente, las deficiencias de espacio no las cubrimos instalando casetas de obra sino cediendo a los escolares las instalaciones de la Casa de Cultura, más acogedoras, pero también en este caso está en marcha un colegio nuevo y moderno, cuyas obras ya han sido adjudicadas, que trasladará el marco escolar del siglo XIX al XXI, del tercermundismo a un lujo público. En este caso, se va a construir un colegio nuevo, vecino al actual, con aulas cerradas y abiertas, huertos, construcción bioclimática, amplios espacios comunes... en suma, un colegio público de vanguardia. Realizadas con éxito las gestiones ante la Junta de Castilla y León y con la gestión urbanística aprobada, sólo hemos tenido que lamentar las reticencias que la Junta Vecinal de Villaquilambre ofreció, siguiendo las directrices de UPL, a la hora de ceder los terrenos. UPL ahora las desmiente, pero en el escrito que recibimos en su día se habla, directamente, de «repulsa». El motivo: que el terreno donde se va a construir el colegio, junto al parque y la Casa de Cultura, se utiliza para la fiesta de la localidad. Francamente, yo creo que la fiesta de Villaquilambre, que cuenta con un terreno disponible prácticamente al lado, será una verdadera fiesta sólo cuando ese nuevo colegio esté en marcha, al menos para los niños, padres y cualquier vecino y vecina con sensibilidad hacia el asunto más trascendental de una política que mira hacia el futuro: la educación. Y en este sentido, he de contraponer la actitud de total entendimiento que hemos encontrado en los responsables educativos de la Junta de Castilla y León para superar un viejo y largo olvido, con mi especial agradecimiento al director provincial de Educación, Emilio Gutiérrez, por la sensibilidad mostrada. Nos queda el colegio de Villaobispo, en el que hemos hecho la cubierta de la pista deportiva y urbanizado el entorno, que antes ni siquiera era accesible, y en el que contamos con terreno suficiente para una ampliación que estamos demandando y gestionando con buenas expectativas de que este centro se convierta en un nuevo CRA de Infantil y Primaria de línea 2. Y, por supuesto, las Escuelas de Villasinta, que luchamos y lucharemos por defender como uno de esos ejemplos en los que lo antiguo, convenientemente dotado y orientado, puede convertirse en lo más moderno, como la agricultura ecológica o la vuelta a la naturaleza. El continente, por tanto, empieza a adaptarse a un contenido que también hemos renovado por completo en los últimos años, involucrándonos activamente en la labor educativa, a la que hemos aportado desde el Ayuntamiento una amplia e innovadora lista de actividades extraescolares, gracias a las cuales los niños y niñas pueden aprender desde patinaje a cómo montar una empresa, desde gimnasia rítmica a informática o cualquier práctica deportiva o artística; y, además, con la total participación del profesorado y de padres y madres, con quienes hemos creado un Consejo Municipal de Actividades Extraescolares; con ello, por otra parte, damos la posibilidad real a las familias de hacer compatible su vida familiar y laboral y, para facilitárselo en todo lo posible, ponemos a su disposición, no sólo actividades creativas en las que sus hijos pasen las horas que ellos necesitan para llevar a cabo sus ocupaciones, sino el traslado en taxi de ida y vuelta al colegio y el programa madrugadores. Aportamos también la figura de las Aminci, quienes, no sólo ayudan a los alumnos a la entrada y salida del colegio, sino que están pendientes de cualquier sugerencia que los padres hagan, como lo están los técnicos de Obras del Ayuntamiento, quienes tienen fijados los centros educativos como prioridad de cualquier obra que se precise. Nos esforzamos por propagar en los centros una filosofía de igualdad en la que hemos involucrado a monitores y alumnos, pues creemos firmemente que para que Villaquilambre sea una sociedad abierta y avanzada niños y niñas deben crecer con la conciencia de que todos tienen iguales derechos y oportunidades. La oposición suele reprocharnos no demandar un instituto para Villaquilambre, pero tener a los niños pequeños en casetas y hacer del instituto una enseña reivindicativa no merece sino la recomendación que hacía un personaje de Tolstoi: «Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados, médicos y maestros, sería oportuno saber si por ventura no se está muriendo de hambre». Es un sofisma de suplantación de tesis o cambio de asunto que sólo pretende desorientar respecto al tema principal, porque lo principal es el principio y el principio es la educación infantil y primaria. Evitar que la población escolar de Villaquilambre tenga que desplazarse a León no consiste en construir un instituto sino en proporcionarles una enseñanza de calidad desde que son pequeños. Hoy ya cuentan con el doble de plazas de guardería que hace tres años, en dos instalaciones punteras por su calidad y sus servicios, y con precios que ponen al alcance de cualquiera unos centros de educación infantil por delante de cualquier otro de titularidad privada; para Infantil y Primaria ya estamos en camino de cubrir el objetivo y, sólo entonces, deberemos plantearnos la conveniencia de demandar un centro educativo superior, que bien podría ser un instituto de Secundaria o un centro de Formación Profesional. Si el escultor piensa en mármol, los políticos tenemos que pensar y actuar en conciencia, y si el año pasado se inauguró el curso con protestas de padres, éste quiero que se inaugure, porque es justo que así sea, con mi felicitación porque, con protestas, pero también con su paciencia y, sobre todo, con su participación, han hecho posible los cambios que ya se están produciendo y que harán de la próxima inauguración de curso, una fiesta para la creciente población escolar de Villaquilambre.

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