Diario de León

DESDE LA CORTE

Tres fusiles y un arrebato

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FERNANDO ONEGA
León

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NOS HEMOS quedado como tontos. Estábamos esperando las primeras noticias de la prometida reunión gobierno-ETA, ¿y qué apareció en su lugar? Lo nunca visto: una fiesta de etarras, coronada con la traca de tres encapuchados, que usan tiros como cohetería, epatan a españoles y anuncian que lucharán con las armas hasta la independencia final. Hasta brindaron su sangre a la causa, como si una sola vez la hubieran arriesgado. Tenía todo un aire de Sierra Maestra sin Fidel, de sandinismo de cada tapada, de bandoleros que se dejan ver y se pierden en el hayedo, como Robin Hood después de asaltar el carruaje de un marqués. ¡Qué bucólico! ¡Qué revolucionario, con las banderas de los territorios euskaldunes clavadas en el suelo irredento! ¡Y qué éxito de imagen! Quiero conocer al planificador de tal escena, que consiguió la apertura de telediarios, ocupó más portadas que el fútbol, hizo cambiar el guión de los discursos de Zapatero y Rajoy, monopolizó tertulias, y enfureció todavía más a los comunicadores que nos despiertan cada amanecer al grito de «despierta España, que esto se hunde». Ayer parecía hundirse con más rapidez, porque Zapatero se disponía a hablar con unos elementos que se tapan la cara y se escoñan de todos con tiros al aire. Yo mismo, lo confieso, me dejé llevar por la emoción del impacto y prediqué por la mañana que sólo había tres interpretaciones: o ETA no quiere negociar, o hay un sector que no quiere negociar, o sus bases necesitan moral de lucha armada. En cualquiera de los tres casos, no hay nada que transmita sensación de abandonar la lucha armada. Independencia o armas, ésa era la alternativa del fusil. Como siempre. Tienen suerte de dar con Zapatero, que se escuda en tres palabras: «largo, difícil y duro». Si llegan a topar con otro, por ejemplo con el PP, hace semanas que se habría cerrado la sesión. ¡Qué impulsivo, para ser de Lugo! ¡Cómo he caído en la trampa! Resulta que los medios españoles han dado más importancia al fiestorro etarra que su vocero el diario «Gara», que ni siquiera lo llevó a portada. Resulta que Batasuna no se quiso pronunciar sobre el «magno» acontecimiento. Y resulta, como consecuencia, que pasaron dos días, y ni el jefe del gobierno ni nadie de su partido dio por cerradas las conversaciones. Alguien se está equivocando en el diagnóstico o en los toques de arrebato: o Zapatero, que no ha visto señales de alarma, o el resto del mundo, que sintió el galopar de los primeros jinetes del Apocalipsis. Empiezo a pensar que el acertado es el presidente. Y no porque sea un optimista, sino porque es el único que tiene la información. Los demás sólo oímos los disparos. Pero no tenemos ni idea de qué se mueve detrás.

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