EL PAISANAJE
To er mundo e güeno y España va bien
EMPIEZA a empachar tanta palabrería huera para describir la situación del país, que es café con leche, según el Gobierno, y del mismo color, pero antes de tirar de la cadena, según el sentido común. El aroma no es el mismo. Escatologías aparte, hemos pasado del «España va bien» de Aznar, que era una sandez como la copa de un pino con las hipotecas por las nubes para forrar a unos pocos, al «to er mundo e güeno» de Zapatero. Menos Mariano, se entiende. Así resulta que Otegui es un muchacho excelente y siempre lo será, si la pandilla que capitanea deja de soltar mamporros por lo chulo y se integra en el baile electoral. Hombre, es de agradecer, pero, como dirían los mozos en la romería de mi pueblo, «así como así...». Hay muchos con la cara partida, más o menos mil muertos del alma, y a eso se le llama vulgarmente bailar con la más fea. Oficialmente «proceso de paz». La musiquilla sigue con lo de la inmigración ilegal y papeles para todos que el ministro Caldera llama «solidaridad» y en Europa dicen el «coladero». Y el estribillo se puede remachar con aquella de qué más da si Cataluña es una nación, una selección de fútbol, una realidad nacional o la hucha de Endesa. Puestos a dar el cante se ofrece gratis desde aquí al paisano Zapatero, el que nos medió en danza, el tema de la próxima copla, que con un talante como el suyo, bien podría ser éste para cuando al país las cosas se le pongan aún más jodidas, con perdón: «relájate y disfruta». Y perdónese otra vez la expresión, pero pasa que, si antes de la sequía de la ministra Narbona en el pueblo nos limitábamos a refranear que «al mal tiempo buena cara», ahora nos hemos radicalizado. Hasta el cura soltó el otro domingo en el sermón, después del dominus vobiscum , mirando al cepillo y a los feligreses cara a cara, por si estábamos arrepentidos, lo de «buenos c..., le dijo el obispo al párroco». Digo yo que se referiría a monseñor Uriarte, el padre capellán y putativo de Otegui.