LA GOLETA
El Nobel, la justicia y la paz
EL PREMIO Nobel de la paz ha hecho justicia concediendo en esta ocasión su preciada distinción a Muhammad Yunus. Un imaginativo y arriesgado economista de Bengala que, desde su doctorado en sistemas financieros, supo concebir un «doctorado» práctico con la concesión de microcréditos sin aval. Su revolucionario sistema ha redimido de la desesperanza a quienes estaban al margen del préstamo bancario convencional. En 1983 por su valiente iniciativa se crea el Banco Grameen. No remedia la pobreza dando de comer, sino posibilitando que los desheredados puedan, dignamente, proveer su propia necesidad. Se les otorga un crédito en condiciones bien diversas a las del mercado. La lógica bancaria salta por los aires... ¡y al final funciona! El banco no ve al prestatario como un deudor incumplidor e insolvente. En el Grameen no se exigen garantías. No es preciso dar un bien en prenda o hipoteca ni presentar avalistas. Para ser cliente hay que demostrar lo contrario, es decir, que no puede ofrecerse garantía. Comprobada esta carencia, se concede una cantidad en préstamo, con un interés testimonial, que permite disponer de ese pequeño capital necesario para iniciar una sencilla actividad profesional y salir de la pobreza. No hay Paz sin Justicia. No es justa la situación de miseria de millones personas. Quien actúa para superar esa realidad es un valioso operador a favor de la paz. Así, el Nobel más que honrar se ha visto honrado otorgando su reconocimiento a este «banquero de los pobres» por su edificante labor. Para el premiado, su más sentida honra es la gratitud de millones de personas beneficiadas. Muhammad Yunus ha luchado, contra todo pronóstico y durante más de treinta años, contra nuestras injustas estructuras económicas. Pocas veces el Nobel de la Paz habrá contribuido tanto a construir eficazmente la Paz.