Diario de León

LA VELETA

La PAC, inercia de una mala política

Publicado por
XOSÉ CARLOS ARIAS
León

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LA CANDIDATA socialista Ségolèlene Royal ha roto un tabú en la política francesa: en plena precampaña electoral, se ha atrevido a promover una reforma de la Política Agraria Común (PAC), para hacerla «más respetuosa con el medio ambiente». Una propuesta tímida, casi timorata, pero que puede crearle grandes enemigos entre grupos de interés con acreditada capacidad de presión; un atrevimiento infrecuente en otros países considerados como «beneficiarios netos» de esta política (entre ellos, el nuestro). Lo primero que sorprende en la PAC es su desproporcionada absorción de recursos presupuestarios de la Unión Europea: en las nuevas perspectivas financieras se le dedica más del 40 por ciento del gasto total, cuando el sector agrario no alcanza el 2 por ciento del PIB en la UE. Se trata de una política gravemente equivocada, cuyo núcleo básico -el sostén de los precios en niveles artificialmente altos, para mantener la renta agraria, complementado por una tasa compensatoria sobre las importaciones- contiene un enorme artificio redistributivo: los altos precios de los alimentos llevan consigo una transferencia de renta de consumidores y contribuyentes hacia los agricultores. Ello podría justificarse en periodos concretos por fines superiores, como el de la seguridad alimentaria, pero nunca de un modo indefinido. Por lo demás, está probado que el 80 por ciento de las ayudas favorecen al 20 por ciento de agricultores de mayor renta. Más grave aún es que la PAC origina serios conflictos comerciales con terceros países, sobre todo los menos desarrollados. Cuando a estos países, eminentes productores de alimentos, se les pide que liberalicen su comercio, teniendo enfrente un muro inexpugnable de protección, ¿acaso no deben ver en ello una burla, y un obstáculo adicional para su ya difícil salida de la pobreza?. Duele decirlo, pero que la UE despierte antipatía en algunas partes del mundo tiene mucho que ver con ello. Y todo eso para mantener una política que, si bien ha servido para incrementar la productividad agraria o estabilizar esos mercados, también incorpora cargas al interés general. No sólo en los aspectos de medio ambiente que enfatiza madame Royal, sino por su condición de rémora al crecimiento económico europeo, que una mayoría de estudios destaca hubiera sido mayor en su ausencia. Sólo la fuerza del sector beneficiario directo, y el miedo al coste político de enfrentarse a él -una muestra de cómo una política de ayudas a veces consolida a un grupo de interés, y ello a su vez acaba por reafirmar aquella política-, explica la pervivencia de la PAC, incompatible con la exigencia de una Europa más eficiente, pero también más solidaria.

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