Diario de León
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A lo largo de los últimos años han ido apareciendo diversos libros sobre la Historia de Castilla y León, incluso libros de texto para los escolares. El contenido de todos estos libros está tan manipulado que debería avergonzar tanto a sus autores, como a los políticos que les encargan semejantes engendros. Ya con fecha 13 de octubre de 2005, denunciaba este hecho en una Tribuna de Opinión publicada en este mismo Diario de León, con datos muy concretos. Pero ha sido en estos últimos días cuando, con la aparición de nuevos libros de texto de historia, han ido arreciando en diversos medios de comunicación fuertes protestas que han llamado poderosamente la atención, hasta el punto de que la propia Junta ha hecho unas declaraciones, diciendo que «la Junta no supervisa los contenidos de los libros de texto. Este mismo mes de octubre salió a la venta una revista La Aventura de la Historia (año 8, n.º 96), que incluye un cuadernillo gratuito de la «Historia de Castilla y León». El contenido de este cuadernillo está escrito, cómo no, por profesores titulares de Historia. Comienza el relato por la Prehistoria con un estudio sobre Atapuerca, pasa de puntillas las épocas romana y visigoda para hacer boca y poder digerir lo que viene después. Las loas a Castilla son continuas en todos los relatos. Los nombres de los grandes Reyes leoneses, como Ordoño II, Ramiro II, Alfonso V, etcétera, etcétera son citados sin pena ni gloria, mientras los «héroes» castellanos son ensalzados continuamente. 100 profesores de Castilla, dicen que de León también, eligen los cinco personajes más importantes de la Historia de Castilla y León, a saber: Isabel la Católica, el Cid Campeador, Santa Teresa de Jesús, Fernán González y Alfonso X el Sabio. La lista no incluye un solo personaje privativo leonés. Que esos profesores citen al perjuro y traidor Fernán González como uno de los cinco personajes más importantes de la Historia de León (y de Castilla) es un ultraje a todos los leoneses Y además, desvergonzadamente, le endosan al conde castellano la gloria de la victoria de la más importante Batalla de toda la Edad Media, la de Simancas. Gloria que le pertenece al Rey Ramiro II de León. Citan también al mercenario Cid Campeador, olvidándose del Rey leonés, Alfonso VI, reconquistador del Reino de Toledo. La desfachatez de los «profesores» no tiene límites., pues se olvidan también de Alfonso IX. Este Rey leonés es tal vez el personaje más importante de toda la Edad Media. Entre sus grandes logros destacan tres, que cada uno de ellos hubiera cubierto de gloria a cualquier otro Rey, no leonés, claro. Alfonso IX fundó las primeras Cortes Democráticas de Europa en 1188. Reconquistó las tierras de la actual Extremadura. Fundó la primera Universidad española, la de Salamanca, en 1218, que por cierto los «ilustres profesores» adjudican a Fernando III y ponen la fecha de 1244. Esto es un grave ultraje a todos los leoneses y especialmente a los salmantinos, que, por cierto, están preparando con ilusión el 8º Centenario de la Fundación de su Universidad, el año 2018. Los 100 «ilustres profesores», entre los que hay algunos leoneses, según dicen, sin concretar quienes, elijen también los cinco monumentos más importantes de Castilla y León, a saber: la Catedral de Burgos, el Acueducto de Segovia, las Murallas de Ávila, la Plaza Mayor de Salamanca y las Médulas. La joya de la Corona es la Catedral de Burgos. Sin quitar méritos, bien merecidos, a esos cinco monumentos, se olvidan de la Catedral de León, considerada por los entendidos, como la más importante del gótico, así como de sus vidrieras, únicas en el mundo. Se olvidan también de San Isidoro. Continúan los «profesores» y dicen que los tres acontecimientos más importantes en la Historia de Castilla y León son los siguientes: la «Rebelión» de los Comuneros, el nombramiento de Valladolid como capital de España de 1601 hasta 1606 y la Batalla de Arapiles contra las tropas de Napoleón. Confieso que en mi vida había leído tanta desfachatez. La guinda de este esperpento la pone un artículo al final del gran «experto» castellano en Historia, el catedrático Julio Valdeón. En su artículo «Castilla y León: una historia fraterna» dice textualmente: «la idea unitaria era tan firme que los procuradores de las ciudades de castellanos y leoneses pidieron que en adelante las Cortes se convocaran unidas para los dos núcleos citados. Paralelamente se fueron unificando las instituciones: Castilla y León se funden en todo» Señor Valdeón, le va crecer la nariz como a Pinocho: Miente usted de principio a fin. Bastan unos pocos datos históricos. En 1293 se reúnen en Valladolid los Concejos del Reino de León con Asturias y Galicia. No hay un solo Concejo castellano. (Está el Concejo de Mayorga, perteneciente entonces al Reino de León y no al de Castilla). En 1301 se reúnen las Cortes de León, Galicia y Asturias en Zamora y las Cortes de Castilla en Burgos. En 1305 se reúnen las Cortes de León y de Castilla en Medina del Campo separadamente. En 1312 se reúnen nuevamente las Cortes de León y de Castilla en Valladolid con merinos, notarios, jueces y escribanos diferentes hasta el punto de que las nuevas versiones del Fuero Juzgo y las Siete Partidas se redactan en castellano para el Reino de Castilla y en leonés para el Reino de León con la salvedad de Galicia que se redactan en gallego. Al final del siglo XIII se constituyen cuatro notarios mayores para cada una de las cuatro administraciones de los Reinos: León, Castilla, Toledo y Andalucía. Estos datos, hay muchos más similares demuestran que el «gran experto» Julio Valdeón, miente. Señor Valdeón, cuando León y Castilla estuvieron fusionados, acabaron siempre a tortas. Sólo vivieron en paz mientras estuvieron unidos en una Corona, pero cada Reino con sus propias leyes. La última fusión fue hecha el año 1983 y, si bien no han llegado las tortas, sí han llegado injusticias que han ocasionado grandes diferencias, positivas para una parte de Castilla y negativas para León Tanto los libros de texto como todo lo que sale de la Junta de Valladolid es la negación más absoluta de todo lo leonés, de su Historia, de su identidad de su propia existencia. ¿Es así como quiere la Junta de Valladolid conquistar la confianza de los leoneses? ¿Es con ultrajes y con los más aberrantes desprecios como quiere la Junta de Valladolid garantizar la libertad y los derechos de los ciudadanos leoneses? Está claro que no. Si los leoneses no somos capaces de defender por nosotros mismos nuestros derechos constitucionales y nuestra propia libertad, no merecemos tenerlos.

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