AVE DE PASO
Cataluña: la incógnita
EL JUEGO de posibilidades sigue su curso ante el resultado de las elecciones catalanas. Como que vivimos de rumores quien más quien menos dice conocer el resultado de encuestas secretas de los partidos políticos. Así un secreto que no existe, se da como una información difundida como un rumor. O sea: nada. Por primera vez desde la llegada de la democracia, en Cataluña cualquier resultado es posible ¿Mayoría de CIU? Puede. ¿De PSC? Puede. ¿Pactos? Algo importante ha dicho Montilla en repetidas ocasiones en esta campaña que obliga a pensar que está dispuesto a ser un buen jefe de oposición: que no va a gobernar a cualquier precio, o lo que es lo mismo, con excesivas exigencias de los de Iniciativa per Cataluña Verds (IU en España), ni mucho menos con más de lo mismo de Carod. Un dato importante en relación a este último: no solamente sus contrincantes antes de presentar candidaturas le pidieron que sacrificara su presencia, como así lo hizo Maragall -recordemos que el de ERC fue el primero en salir de gobierno tripartito después de su entrevista con ETA-; también se lo pidió buena parte de su partido. No hubo manera de quitarlo de en medio, y con él y por él sabemos que puede dar sus votos a CIU. Por su parte, CIU se olvidó pronto del numerito de notario y en la última comida con empresarios, esta misma semana, apuntó, que no era tan imposible pactar con el PP. Con la boca muy pequeña lo dijo, eso sí. Lo más interesante en esta campaña, y novedoso, es que por primera vez nos hemos encontrado con que, en esta comunidad autónoma, se enfrentan dos maneras de entender el mundo: el de la derecha y el de la izquierda. Hasta ahora, y como ya dije en otro momento, se trataba de representar quién era más catalanista o nacionalista contra España. Aunque el resultado sea un interrogante, algo se puede avanzar del futuro. Si gana CIU, con o sin apoyo explícito o puntual de ERC, el ultra nacionalismo estará servido. El enfrentamiento con España irá a mayores porque ésta es la única política que este partido es capaz de llevar a cabo. El nacionalismo, su irrenunciable comunión con la Iglesia y su mojigata concepción de las libertades individuales, además de sus reparos por la inmigración ya instalada, llevarán a Cataluña hacia la consolidación definitiva de un provincianismo que a estas alturas se hace insoportable ideológica y económicamente. No porque sí la mayor parte de la clase empresarial ha apostado esta vez por el estrenado candidato Montilla. Éste, por cierto, ha hecho su compaña en el cinturón industrial de Barcelona, allá donde habitan charnegos inmigrantes como él cuya total abstención en todas las elecciones autonómicas era prueba de que en absoluto se identificaban con la Catalunya pujolista y la de sus retoños, aunque hijos y nietos ya fueran nacidos catalanes. En el voto de estos clásicos abstencionistas está el resultado de las elecciones catalanas y la situación de lo que viene en llamarse motor de España con relación a la misma España y desde ahí Europa y el mundo.