CANTO RODADO
El milagro de educar
ENTRE los manuales que proliferan con recetas mágicas para educar, enseñar y formar a las generaciones del futuro habría que incluir un imprescinble. El milagro de educar puede ser el gran título de la temporada, ahora que el Ministerio de Cultura se decide a fijar un precio único para los libros (excepto para los libros de texto, que siguen libres de precio para mayor lucro de las grandes superficies). (Misterios tiene el mercado, y usted nos los descubre señora Calvo). Se educa de milagro en la escuela, cuando se consigue, porque el Estado y las comunidades autónomas invierten poco, y cada vez menos, en educación, ese capítulo presupuestario del que depende, según dicen, el futuro de un país. Se educa, de milagro, en la familia porque no hay tiempo, hay mucha prisa. Muchas ausencias y pocas presencias. Con escuela y familias compiten potentes agentes educadores, desde Internet a las series de televisión y los videojuegos que legitiman la violencia, el sexismo y el racismo. No es sorprendente, pues, que ante la agresión sufrida por una escolar en Ponferrada el delegado de la Junta, Eduardo Fernández, haya puntualizado por activa y por pasiva que el suceso ocurrió fuera del centro escolar y del horario lectivo. O sea, en terreno y hora de nadie. La escuela, como sabemos, es una cápsula en la que chicas y chicos entran dejando fuera sus biografías, vivencias y enfermedades, pasiones, deseos y aspiraciones. ¿A que sí? Es inaudito por tanto que ofrezca a la víctima (¿presunta víctima, quizá, señor delegado?) el traslado a otro centro educativo. Ni una palabra de los famosos planes de convivencia (obligatorios, según una orden de la Junta). Pero por mucho que se esclarezcan los hechos con mil versiones sería un error insinuar que la violencia puede ser una vía de solución de conflictos. ¿Es que hay motivos que justifiquen la violencia? No hay que buscar culpables, claro, pero sí hacer entender que, nada, nada, justifica la violencia. Incluso, o sobre todo, entre menores. Es imprescindible.