Estatutos, una decisión tardía
CON BUEN SENTIDO, el Partido Socialista ha decidido que no es razonable que los estatutos de autonomía establezcan y fijen con precisión las inversiones que el Estado deberá realizar en cada comunidad autónoma. Es evidente que la inversión estatal e infraestructuras, un elemento central de la ordenación del territorio, ha de fijarse desde el Gobierno -y la mayoría parlamentaria- con criterios independientes que tiendan a lograr determinados objetivos de igualación. Pero esta caída del caballo de los socialistas es tardía: tanto el ya vigente Estatuto de Cataluña como el ya consensuado Estatuto de Andalucía fijan la inversión estatal, aquél en función de la renta y éste, de la población. Parar ahora este dislate será difícil.