Diario de León
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León

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Por adelantado, en evitación de posibles equívocos que nos pueden conducir al juzgado de guardia, quiero decir y digo que desde mi infancia (sic)... he sentido gran respeto y admiración por las opiniones y agudos comentarios de don Victoriano Crémer, cronista oficial de nuestra ciudad y «poseedor» de dos calles del mismo nombre que nos traen de cabeza a todos los taxistas por los errores que provoca dicha duplicidad. Dado que el día nueve de noviembre aprovechó su columna «Crémer contra Crémer» para solicitar de nuestro gremio una aclaración, muy gustosamente me ofrezco voluntario para deshacer el entuerto. Dice usted que todos los lunes, miércoles y viernes alquila un taxi para ir de San Francisco a Padre Isla y que el precio del servicio es siempre de 2,30, continua su exposición diciendo que... llegó un día raro, extraño, confundidor, uno de esos días en los que ni se produce un robo en la comunidad, ni se mueve una paja, ni se come una rosca el mejor plantado (sic)... un día festivo, añado yo, probablemente el miércoles uno de noviembre festividad de todos los santos, en el que usted volvió a alquilar su acostumbrado taxi, encontrándose con la desagradable sorpresa de que el servicio se había incrementado de los 2,30 habituales a 3,40, siendo la carrera igual a la de todos los días, esto... le dejó disgustado y le condujo a preguntarse por qué coña maragata le habría cobrado ese euro de más el taxista (sic). Pues llegado a este punto le informo de que las vigentes tarifas de auto-taxi establecen que la percepción mínima o bajada de bandera es de 2,30 en días laborables y horario diurno mientras que en días festivos y horario nocturno dicho servicio mínimo es de 3,40. Confío en que esta aclaración le deje tranquilo y sirva para que los taxistas sigamos siendo tratados tan bien por usted como nos tiene acostumbrados tanto en su faceta de usuario como desde su ventana periodística que yo leo a diario en este periódico leonés. Aprovecho para enviarle afectuosos saludos de mis padres, que siempre me han dicho que le escuchaban atentamente en la radio con el Padre Javier y míos propios. Alberto García García, taxi 195 (León). El obispo de León amenaza a una parte de la feligresía de Laguna de Negrillos con apartarlos de la Iglesia. ¡Ahí es nada! Vista así la noticia, se me ocurren varias preguntas al citado señor obispo: ¿La iglesia no son los feligreses? Entonces, si lo son, ¿quién se aparta de quién? La razón esgrimida para tal amenaza es sencillamente sangrante. En ver de dar una explicación a la inexplicable anexión de la ermita por parte del obispado, resulta que, al más puro estilo inquisitorial, amenaza con la separación de la iglesia de los justos reclamantes. ¿Pero no les dará vergüenza? Me pregunto también: si Cristo hubiera actuado de la misma forma, ¿dónde andarían todos estos fariseos trasnochados a los que ni Dios hace caso? ¿Merece la iglesia tener representantes de tal índole? Más bien parecen el anticristo que se están cargando los cimientos de lo que para cualquier oyente de buena fe supone su propia razón de vida. Merece este personal el que el pueblo al que dicen van a segregar siga pagando, eso sí, religiosamente, su salario? ¿Pero en qué país estamos? Seguramente, el bautizo realizado el pasado domingo en la ermita de Laguna de Negrillos tiene más validez que el que se hubiera celebrado en la iglesia parroquial, porque fue un acto de fe, realizado por unas manos limpias de corazón. Aquilino Laserna Perea (León). Paula (León, debate en la edición digital).

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