Diario de León

DESDE LA CORTE

Una exhibición de equilibrismo

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FERNANDO ONEGA
León

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AVE, MARÍA PURÍSIMA. El arribafirmante, católico de convicción, pecador y practicante, confiesa ante vos: que ha leído el resumen de documento que ayer difundieron los señores obispos. Con la acostumbrada reverencia a la jerarquía, añade que pocas veces ha visto en su vida tanta sabiduría concentrada en unos folios. Y con la actitud del creyente proclama su gratitud a la Conferencia Episcopal: gracias, ilustrísimas, por ese papel. Era una voz precisa como orientación de creyentes, cuando sus portavoces mediáticos mostraban una oposición tan radical a todo lo que hiciera el gobierno socialista. Ha costado trabajo elaborar ese papel. No era fácil alcanzar un consenso sobre el texto y de hecho no se alcanzó: hubo seis votos negativos y tres abstenciones. Los obispos no son un grupo homogéneo. En la Conferencia hay mitrados «duros», que sugieren la insumisión frente a la asignatura de Educación para la Convivencia, y hay «blandos», partidarios de asumir cambios sociales. Están los españolistas, y los que prefieren hablar de «pueblos». Están los partidarios de derrotar al terrorismo a base de policía y los que se apuntan al diálogo. Y están los que consideran al PP su partido, los que simpatizan con nacionalistas y los que coinciden con la política social del PSOE, pero no con sus postulados morales. Un buen reflejo de la sociedad creyente. Su milagro es que, una vez más, consiguen hacer un encaje de bolillos: no satisfacen del todo, pero tampoco irritan del todo a nadie. Si alguien desea fundar un partido de centro, que haga un máster con la jerarquía y siga desde dentro media docena de plenarios. Desde su convicción de que son pastores de todos, consiguen situarse entre la firmeza ideológica del PP y el pragmatismo del gobernante; torean a los nacionalismos desde el respeto, y nadie los puede acusar de propugnar un modelo concreto de unidad nacional: «la unidad puede ser expresada de muy diferentes maneras». He ahí un ejercicio de prudencia. También una exhibición de equilibrismo. Quizá el texto que levante más contradicciones sea el referido al terrorismo. Admiten la indulgencia para quien renuncia a la lucha armada, como no se podía esperar menos de quien predica el perdón de Cristo. Pero dejan un amplio territorio a la interpretación cuando niegan interlocución política a los terroristas y califican de ilícita cualquier colaboración «con quienes los apoyan». Primera lectura discutible: los obispos desautorizan acuerdos con Batasuna. ¿Verdad o mentira? Lo tendremos claro cuando sepamos quiénes han sido los seis obispos que se han negado a firmar. Si son los vascos, es que han visto mucha sotana a favor de la indulgencia, pero en contra de negociar.

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