EN POCAS PALABRAS
Patrimonios
TRAS los escándalos inmobiliarios que se van descubriendo aparecen, como es natural, cuantiosos patrimonios personales acumulados ilegítimamente. El de Roca, cabecilla del expolio marbellí, era propio de un megalómano; en la mayoría de los casos, y a otros niveles, sucede algo parecido. Pues bien: la mejor pedagogía que podría hacer el Estado para combatir pragmáticamente esta lacra sería promover la incautación aparatosa e íntegra de tales patrimonios ilícitos. Aunque para ello fuera preciso retorcer hasta el límite constitucional el Código Penal, de forma que quien hubiera sido condenado por delitos económicos tuviese que acreditar la procedencia de su patrimonio hasta el último euro. Pero esto no se está haciendo. Y el sacrosanto concepto de justicia se tambalea.