Luces de Navidad
Sirva esta carta para explicarles la situación que estamos viviendo en La Bañeza. Desde el día que tomó posesión nuestro actual alcalde se viene produciendo durante el fin de semana un corte de las calles del centro de nuestra ciudad que lleva a nuestros visitantes a circular por calles secundarias estrechas y mal indicadas que te llevan directamente de nuevo a la salida de la ciudad. Sumiendo a los bares, restaurantes y hoteles de nuestra ciudad en un vacío continuo durante esos días. Nuestro ayuntamiento está inmerso en una campaña promocional cuyo slogan es «La Bañeza más viva que nunca». Vengan ustedes y vean la vida de La Bañeza los sábados y los domingos. El ayuntamiento ha organizado este puente un congreso sobre «El Carnaval». En la página web oficial de La Bañeza había unos hoteles concertados para dicho congreso. Curiosamente ninguno de los hoteles ofertados se encuentra en el centro de La Bañeza. El ayuntamiento ha mandado cartas a varios hoteles para concertar esta oferta. Sin embargo mi familia posee un hotel en el centro de La Bañeza, la Hospedería Vía de la Plata, curiosamente no nos ha llegado ninguna carta, nadie se ha puesto en contacto con nosotros, dirán que la carta se perdió. Será que estamos cerca de Galicia y es tierra de meigas. Estimado señor alcalde (y digo esto por ser un poco más educada que usted) puede usted devolvernos los impuestos que pagamos en este ayuntamiento. Ya que no existimos tampoco deberíamos pagar impuestos. Señor alcalde, le recomiendo que cambie usted el eslógan para hacerlo más acorde a la realidad. ¿Qué le parece La Bañeza más «vivos» que nunca? Carmen Ares (La Bañeza). Se aproximan fechas navideñas y con ellas los deseos de paz, amor, comilonas y fiestas; también regalos, sobre todo regalos. Hasta aquí lo de siempre y lo de todos los años, pero hay algo en lo que debiéramos reflexionar por lo serio y trágico que supone. Me refiero a los regalitos tan lindos, tan bonitos y amorosos: «los animales». ¡Oh, qué preciosidad!, el niño quiere un perrito, pues ¡hala!, a por el perrito, un pasatiempos para pequeños y mayores. El problema viene sobre el mes de marzo o abril, cuando ya no hay paz, amor, comilonas y fiestas. Los parientes ya no están y al perrito hay que darle de comer y sacarlo todos los días, además están los gastos de veterinario, microchip, etcétera. ¿Qué hacer?, muy difícil, abandonarlo en una cuneta donde lo más probable es que muera atropellado (algunos duran varios días deambulando asustados hasta que se mueren de hambre y de pena). Otra opción es la «Protectora», la asociación está llena de estos pobres animalitos, vagan por el recinto con la mirada huidiza, algunos han sido maltratados, pero que sepan los papás, tan permisivos con sus caprichosos hijos, que estos animales no son un juguete, que sufren -y no saben cuánto-, que sienten tristeza, miedo y desamparo, y que es una irresponsabilidad por su parte comprar un perrito y luego deshacerse de él como un «clínex». Que recuerden que las penas por abandono, maltrato o muerte de un ser vivo, afortunadamente han sido incrementadas. ¿Quién dijo: me asombra la bondad de los animales y la bestialidad de los hombres? M.ª Elena Alonso Andrés (León). Ana Sánchez (León; en la edición digital).