AQUÍ Y AHORA
Adiós, señor Annan
HACE UNOS DÍAS, Kofi Annan entregó la Secretaría General de la ONU que desde 1996 regía este organismo responsable de la paz y seguridad mundial, que ha pasado a manos del surcoreano Ban Ki Moon. La última propuesta que presentó en la ONU fue un plan de acción para el diálogo entre culturas y religiones que refleja bastante bien su política poco realista para la paz mundial. Porque el mundo que deja Annan dista mucho de ser un mundo en paz y no hay un solo conflicto en el cual, él hubiera encontrado la solución. Dejando a un lado cuestiones que le afectan negativamente, como su incomprensible pasividad ante el genocidio de Ruanda o la implicación de un familiar en la corrupción sobre la concesión a Irak de «petróleo por alimentos», podemos referirnos a su intervención directa en el conflicto del Líbano, enviando un contingente de cascos azules que permanecen atrapados en un volcán a punto de explotar, porque tenían por misión evitar el rearme de Hizbula y estas milicias no lo aceptan. La inoperancia de Annan se hizo patente cuando Corea del Norte incumplió el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNT) y no ha pasado nada. Consecuentemente Irán continúa su camino hacia la nuclearización y ello significa que el peligro nuclear será una realidad en pocos años. Las Naciones Unidas son mucho más que el Consejo de Seguridad. Si el señor Annan hubiera convocado la Asamblea de las 195 naciones para discutir sobre la nuclearización del mundo, posiblemente se hubiese podido llegar a un acuerdo internacional. Porque el mayor peligro que acecha a la humanidad del siglo XXI es que se sumen las dos amenazas emergentes, la nuclearización y el terrorismo global que podrían formar lo que sería el terrorismo nuclear al que todavía se está a tiempo de cerrarle el paso con medidas drásticas. El señor Annan acudía a poner paz en los conflictos cuando estos ya se habían iniciado. Es todo lo contrario de lo que se hace en medicina. Las misiones de paz son muy valiosas, pero mejor sería que no fuesen necesarias, porque el conflicto había sido detenido a tiempo. Por eso, adiós, señor Annan. 1397124194