Diario de León
Publicado por
FERNANDO ÓNEGA
León

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ZAPATERO no quiso hacer otra cosa que cumplir lo prometido: comparecer ante la prensa por segunda vez en el año. Pero hay algo que no puede controlar: la expectación. Y había mucha. Son tantas las incógnitas abiertas, sobre todo en torno al diálogo con ETA, que una rueda de prensa del presidente parece un suceso espectacular. Y la experiencia dice que, cuanto mayor es la expectación, mayor es el riesgo de decepción. ¿Qué esperábamos los observadores ayer? Alguna revelación sobre el estado del proceso de paz y algún anuncio de cambio de política, en vista del lenguaje de las encuestas. ¿Y qué encontramos? Un presidente que puede presumir de buen gestor y que, en torno al mensaje esperado, sólo dijo una frase de éxito: «Dentro de un año estaremos mejor que hoy». Sólo eso. Pero es lo que más recordaremos de su comparecencia. Lo demás ha sido algo perfectamente previsible: un cántico a la buena situación económica, un recuerdo de su excelente política social, un anuncio de una apabullante capacidad legislativa y un refugiarse en la discreción para no contar nada del proceso. Por dos veces le preguntaron por la reunión con ETA, y por dos veces se escabulló como si no hubiera escuchado la pregunta. Ahora entiendo a Rajoy, cuando dijo que no se la había confirmado ni desmentido. Es el terreno de juego que ha escogido Zapatero: no transmitir ninguna novedad, ni siquiera hablar de informaciones publicadas, quizá para que sigamos creyendo que él tiene datos y claves que los demás mortales no poseemos. Así es Zapatero: un optimismo a prueba de malos indicios y una siembra de esperanzas sólo basadas en su palabra. El paso del tiempo y las consecuencias de su actuación nos dirán si su estilo es el correcto. ¿Saben lo malo de su actitud? Como no suele documentar su opinión, deja de seducir en cuanto aparece la primera dificultad. Un ataque de la kale borroka, un zulo encontrado en un monte, se utilizan contra la bonhomía del presidente, que queda como un voluntarista frente a la contumacia de los hechos. Y así, los dos tercios de vascos que ven posible un próximo retorno de ETA a las armas parecían ayer un desmentido al horizonte feliz de Zapatero. Pero, si yo fuera asesor de prensa del presidente, le pasaría un informe más negativo. Un informe para decirle que obtenga alguna lección de esa rueda de prensa. Nadie se ha fijado en el esplendor de la economía. Nadie le va a felicitar por los empleos creados bajo su mandato. Pocos ensalzan los avances sociales. Todos se fijan, o nos fijamos, en la temperatura del final dialogado del terrorismo. Es un gobierno que ha devorado su propia gestión y queda encomendado a un solo destino: el que el terrorismo le quiera forjar.

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