Diario de León
Publicado por
INOCENCIO F. ARIASS
León

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LOS EUROPEOS hemos afortunadamente eliminado la pena de muerte, incluso para un déspota «brutal y sanguinario que trajo el desastre a su país y al Medio Oriente» (The guardian) , pero sorprenderse de que el gobierno iraquí lo haya ejecutado es desconocer completamente la realidad de Irak. El desenlace era inevitable. Es desconocer, en primer lugar, que la pena de muerte existe en la casi totalidad del mundo islámico y está incrustada en su cultura. En segundo lugar, es ignorar la radiografía política del país. Por su condición de claramente mayoritarios (60% de la población), quienes mandan en Irak después de las elecciones son los chiitas, sector de la población nada propenso a sentirse clemente con quien perteneciendo a un grupo minoritario (sunitas, 20%) los había sojuzgado y humillado durante 30 años. Precisamente se le ha condenado por la ejecución de 148 civiles chiitas en 1982. «El menor de sus crimenes» dirán muchos kurdos (18%), pesarosos de que Sadam no haya respondido de gasear a miles de su hermanos. Es claro, en consecuencia, que la muerte llena las aspiraciones de un parte muy importante de la población iraquí. Para nosotros chirría moralmente, además, que el proceso haya estado salpicado de irregularidades, el gobierno cesó a un juez por tener demasiadas contemplaciones con los acusados, dos abogados de la defensa y un testigo de la acusación han sido asesinados etc... pero muchos iraquíes recuerdan la represión despiadada del régimen de Husein y la farsa completa de sus procesos. Desaparece, en fin, uno de los dictadores más sanguinarios de la ultima parte del siglo XX, un nacionalista autoritario que en un primer momento realizó importantes obras, educativas, comunicaciones etcétera, para el desarrollo de su país pero que posteriormente, ensorbecido, aprendiz de Stalin, mesiánico, le trajo el caos con sus aventuras en el exterior. Husein fue internacionalmente el padre de todos los errores de cálculo posibles. Colosales. Atacó a Irán, con la pasividad complaciente de Occidente satisfecho de que alguien frenara a los ayatollahs y, después de ocho años de guerra y casi un millón de muertos, salió trasquilado. Una década más tarde invadió Kuwait no percatandose de que, desparecida la Unión Soviética, nadie iba a frenar a unos Estados Unidos dispuestos, muy apoyados en la Onu, a dar una lección a quien atacaba a un aliado y ponia en peligro el suministro de petróleo. La «madre de todas las batallas» duró sólo cien horas sobre el terreno, Sadam fue humillado y Bush padre le perdonó la vida para que no se desintegrara el país. No comprendió Sadam Husseim, nuevo error de cálculo, que esto no ocurriría con Bush hijo. Con trescientos mil soldados americanos en sus fronteras, Husseim aún siguió jugando con la idea de que la Onu pararía a Washington, de que los Estados Unidos no querrián hacer una guerra costosa... Hasta el último minuto, otra insensatez, no mostrando pruebas fehacientes de su destrucción, sembró la duda(deseo de asustar a los iraníes, a posibles opositores internos...) de que conservaba armas de destrucción masiva No las tenía. No mucha gente lamentara su desaparición pero su muerte no trae una nueva era a un Irak desgarrado.

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