CRÓNICAS BERCIANAS
El Ciemat, Endesa y la cuenta de la lechera
NO HA hecho más que comenzar el año, y sin apenas poder reponerse de los excesos navideños, esos a los que junto a las buenas palabras y deseos se juntan los de suculentas comidas y no menos pesadas digestiones, nuestros políticos patrios y los de los otros se han puesto manos a la obra en un cometido que, dios nos libre a todos, va a resultar intenso, caldeado y yo diría que hasta cansino y repetitivo hasta que en mayo, y con las urnas como juez y parte, unos festejarán su triunfo electoral, otros, a pesar de la derrota también hablarán en positivo y muy pocos reconocerán que su trabajo y promesas no han servido absolutamente para nada. Mientras, en el Bierzo las aguas bajan un poco revueltas, máxime si tenemos en cuenta que los actores para esta nueva obra (yo diría tragicomedia) han aumentado con la irrupción de nuevos partidos y los bríos renovados de otros como PB, IU e incluso el sempiterno PRB de Carballo que están decididos a romper el monopolio que en ciertos ayuntamientos como el de Ponferrada ejercen el PP y el PSOE, y si de paso logran ejercer como llave para la gobernabilidad, pues mejor que mejor para ellos (piensan, luego la realidad puede ser bien distinta ya que tanto Riesco como su oponente Saavedra esperan, desean e incluso rezan para que sus votantes les permitan caminar en solitario durante otros cuatro años más). Y mientras, como la política abarca tantas cosas, la pasada semana el Ciemat y la anunciada Ciudad de la Energía seguían protagonizando el cruce de declaraciones entre populares, socialistas y demás personas que se tercien. Lo importante es hablar pero al ciudadano de a pie lo que le interesa es que los proyectos sean realidad, vengan de donde vengan, que se los expliquen bien para saber a qué atenerse por si hay que protestar o reclamar daños y perjuicios, y en suma, que las palabras dejen paso a los hechos. Y es que los 8.500 puestos de trabajo que unos dicen que han prometido los otros y otros aseguran que no y que si lo hicieron fue a largo plazo (algo que a una persona que necesite salir de una vez de esa cruenta lista del paro le hace reir porque a lo mejor, dentro de diez o veinte años ya no necesita trabajar porque, utilizando cierta ironía, a lo mejor se ha convertido en millonario porque le ha tocado la lotería o ha heredado de una tía lejana) se parece mucho a las discusiones que uno tenía cuando era niño que a otra cosa. Y lo cierto es que cada uno cree tener su razón y esta, adornada con ciertos elementos de artificio político parece que es el no va más. Solicitud de dimisiones, disculpas públicas, acusaciones de mentirosos, todo esto me suena a viejo, aunque no lo vamos a negar, el mismo perro tiene ahora distinto collar y ese se llama Ciemat. Y por si todo esto fuera poco el presidente de Endesa visitaba la patria de esta compañía, la tierra que la vio nacer hace ya tantos años y que aún teme que su posible venta pueda ser una losa difícil de levantar, para anunciar futuras inversiones, un futuro esperanzador y si cabe, que eso es lo que importa, más trabajos. Que en política, señores, es lo que más vende porque tener un empleo, en estos tiempos que corren, es un presente y un futuro asegurado.