CON VIENTO FRESCO
El regalo de Victorino Alonso
VICTORINO Alonso es un empresario de armas tomar. Desde los años ochenta se hizo con prácticamente toda la minería leonesa, a excepción de la Hullera Vasco-Leonesa y alguna que otra pequeña empresa en la cuenca del Boeza. Adquirió, con el apoyo del gobierno socialista de Felipe González, la MSP con sus explotaciones en Laciana y sus oficinas, talleres, montaña de carbón... en Ponferrada; más tarde adquirió buena parte de las empresas y concesiones de las cuencas Fabero, Toreno y Santa Cruz del Sil. Desde esa posición hegemónica, y sin mucha oposición sindical, cerró minas (por ejemplo todas las de interior de la cuenca de Fabero), impuso sus condiciones a algunos ayuntamientos para la concesión de licencias para la explotación de cielos abiertos, disputó, muchas veces agriamente y a cara de perro, con las empresas eléctricas por el precio del carbón y hasta habló claro a los sucesivos gobierno del PP y del PSOE respecto al Plan del Carbón. Esta misma semana hemos visto sendos actos de firmeza relacionados con esas dos últimas cuestiones. Como empresario mantiene en actividad la poca minería que aún queda en la provincia de León y ha sabido negociar con algunos ayuntamientos respecto a la propiedad de suelo e instalaciones; así con el de Ponferrada lo ha hecho con el suelo que ocupaba la montaña de carbón, trasladada de forma rentable a otras propiedades suyas en la misma ciudad, en la zona de la Placa. Es un empresario duro pero también ha sido generoso, al menos en estos últimos tiempos. Hace poco más de un año, cedía al Estado, por intermediación del presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, la vieja central térmica de la MSP, conjunto de edificios de diferentes épocas del siglo XX, para convertirla en el Museo Nacional de la Energía. Aunque algunos hablaron entonces, de que tal cesión se había hecho a cambio de nuevas licencias en la minería a cielo abierto en la comarca de Laciana, lo cierto es que si fue verdad, la moción de censura contra la alcaldesa socialista parece que acarreó al empresario más quebraderos de cabeza que buenos resultados. Ha pasado algo más de un año y del museo, aunque se habla con frecuencia en los medios de comunicación, incluida la semana pasada, aún no se ha hecho absolutamente nada. Esa pasada semana, Victorino Alonso regaló nuevamente al ayuntamiento de Fabero 50.000 metros cuadrados de superficie, valorados en más de 200.000 euros, en los que se ubican las históricas instalaciones de los pozos Julia y el Pozo Viejo, dos lugares emblemáticos de la minería faberense, que fueron de Antracitas de Fabero. En esta ocasión al parecer, en palabras del alcalde Demetrio Canedo, el empresario ha hecho la cesión ante notario sin ninguna contrapartida, no es por tanto un regalo envenenado, sino una buena donación que honra a Alonso, pues con él se preservarán no sólo unas instalaciones mineras, con sus castilletes y salas de máquinas, sino que el ayuntamiento adquiere también todo un conjunto de materiales que le vienen muy bien para su proyecto de Parque Temático de la Minería . El ayuntamiento de Fabero lleva impulsando desde el año 2002 la creación de dicho parque, presentado al Plan Integral de Turismo de las Cuencas Mineras, dentro del marco del Plan del Carbón. En el año 2005 la Junta sacó a concurso la redacción del proyecto, que encargó a la empresa asturiana Técnicos de Sadim. Ésta, al parecer, pretende reproducir una mina con sus galerías y tajos de explotación, incluyendo un edificio de cuatro plantas acristalado. Había un problema de ubicación por falta de acuerdo con Victorino lo que llevó al ayuntamiento a ceder en 2006 terrenos en el paraje de la Reguera. Ahora con la cesión de esos 50.000 metros y pudiendo contar con las instalaciones de los pozos ya nombrados, el proyecto deba ser revisado. Seguro que el parque gana en interés, al tiempo que se recupera y protege una parte importante del patrimonio minero de Fabero.