Diario de León
Publicado por
ENRIQUE VÁZQUEZ
León

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ES SABIDO que Bush ha dicho que mantendrá el rumbo, aunque solo estén con él Laura y su perro, y ayer en Washington dio otra prueba de su condición correosa con su esperado mensaje sobre el estado de la Unión: esquivó formalmente el drama iraquí y quiso poner en evidencia a los demócratas convocándoles a trabajar juntos a favor de los ciudadanos. El nuevo Congreso, salido de las elecciones de noviembre, es el primero bajo control demócrata al que se dirige el presidente desde su elección en 2000. Hablarle en la ocasión más solemne del año absteniéndose de todo énfasis sobre la guerra en Irak, primera causa de la derrota republicana en otoño, para centrarse en el seguro médico, la dependencia energética, los impuestos o la educación infantil mereció ya una cierta reprobación. La táctica de la Casa Blanca está, de hecho, en vías de aplicación desde que el presidente decidió ignorar a la mayoría social (y buena parte de la institucional sin excluir a muchos militares) y resolvió enviar más tropas a Irak. En una obvia política de compensación, el presidente dio varias sorpresas, entre ellas su disposición a considerar un aumento del salario mínimo y hasta -¡milagro, milagro!- aceptar conceptualmente que hay en marcha un inquietante cambio climático. Este Bush que intenta casi dramáticamente alejar el foco volcado sobre la tragedia iraquí para ponerlo sobre los problemas ordinarios de la gente y acepta tomar en consideración algunos puntos del programa demócrata es el político en estado puro (mudar de opinión es de sabios, incluso en política) que, sin embargo, se mantiene inflexible en lo que fue la apuesta de su presidencia y su gran decisión: la guerra de Irak. Hay decepción en las filas republicanas y la tendencia es a aumentar.

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