Diario de León
Ana Gaitero
León

Creado:

Actualizado:

ILUMINAR la iglesia de San Miguel de Escalada coin cidiendo con la festividad de las Candelas es, sin duda, una gran idea para publicitar la belleza de la joya mozárabe de la ribera del Esla, aunque sea al día siguiente del empacho de conciencia de cambio climático en el que el planeta entero se propuso, mediáticamente, dar un respiro de cinco minutos a la tierra. Una feliz idea, iluminar San Miguel, para reivindicar el valor de los escasos vestigios que quedan del antiguo monasterio fundado en el siglo X por el abad Alfonso y sus monjes cordobeses. Y una razón más para avalar la iniciativa de León de hermanarse con Córdoba, empresa en la que, sin duda, va a ser la capital leonesa la más beneficiada. Poner luz sobre la silueta monumental de los arcos que conservan en su armonía la quietud claustral es una forma de colocar a San Miguel entre los grandes monumentos que cada noche resplandecen bajo la potencia de los vatios. Pero, dicho todo ésto, habría que preguntarse si enganchar San Miguel de Escalada al mundo de los iluminados es lo que más urgente que necesita el monumento. La iglesia mozárabe, objeto de una larga y atribulada restauración, espera que se haga realidad el anunciado proyecto para musealizar restos que se han encontrado en las excavaciones arqueológico, en las que salieron a la luz (del día, naturalmente) estructuras del monasterio mozárabe. Tampoco estaría de más que los turistas y los leoneses que acuden a disfrutar de la belleza y la historia en Escalada pudieran situarse un poco en el tiempo y en los espacios en que floreció el monasterio hace más de diez siglos. Los 40.000 vatios que descargó anoche Promonumenta sobre San Miguel han quedado atrapados para la historia y para los que no presenciamos el «espectáculo de luz y sonido» en directo, en las hermosas imágenes del monumento con que desayunamos esta mañana. Pero no olvidemos que el exceso de luz sobre los ojos, deslumbra.

tracking