Diario de León
Publicado por
MANUEL-LUIS CASALDERREY
León

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HE DUDADO entre varios títulos para encabezar este artículo -separación difuminada, separación difusa, separación borrosa- y todavía, cuando lo escribo, no sé si he seleccionado el que creo más adecuado para dejar claro lo que quiero expresar. En el Estado de Derecho, en el que vivimos, se establece la separación de poderes -legislativo, ejecutivo y judicial- y se cacarea continuamente la independencia de los jueces. No sé nada de Estado, ni de política, pero me da la impresión de que, en la práctica, la separación de los poderes no está tan clara. Al menos así parece desprenderse del debate del Estatuto Catalán en el Tribunal Constitucional, cúspide del poder judicial. Ahora resulta que los miembros de esta magna institución tienen orientación -progresista o conservadora- y, según ella, pueden inclinarse en un sentido o en otro a la hora de emitir su opinión profesional sobre el Estatuto. Si esa información no es veraz, el Tribunal Constitucional debería emitir un comunicado desmintiéndola. Pero si es cierta, parece claro que la separación entre el poder judicial y el resto de los poderes del Estado está cuando menos difuminada, porque se desvanecen o esfuman las líneas de separación. El difumino -rollito de papel estoposo o de piel suave, terminado en punta, que sirve para esfumar o difuminar- sería en este caso la conocida orientación de los componentes del Tribunal Constitucional. No veo llegado el día en que la profesionalidad predomine en todos los ámbitos y así seamos un país serio.

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