Diario de León
Publicado por
PEDRO ARIAS VEIRA
León

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LO NUEVO NO es la difusión televisada del juicio del 11-M; la parafernalia puede ocultar mostrando y hacer así más creíbles las apariencias. La novedad radica en el carácter de las mentes de los que ven, leen y escuchan. Hoy en España la población está más preparada que nunca y, lo más importante, puede hacerse una idea propia del origen y fundamentos de la información, puede acudir a las propias fuentes. Lo saben los jueces de la Audiencia Nacional ; también las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado que han elaborado el soporte formalmente probatorio del sumario; al igual que el ministerio fiscal, las defensas y los implicados. La versión de la instrucción es demasiado simple para ganarse la credibilidad. Al parecer, unos delincuentes comunes y traficantes de drogas - entre los cuales figuraban numerosos confidentes y controlados por las fuerzas de seguridad del estado-, prepararon un atentado simultáneo en cuatro trenes, con una sincronización casi perfecta y a cuatro días  de unas elecciones generales. Dejaron rastros para ser identificados y detenidos ya dos días después; y la mayoría se suicidó tres semanas más tarde en un piso de Leganés. Ahora solo resta castigar a los marginales que no se suicidaron. Pero algo no funciona. La columna probatoria es una mochila que no estalló porque estaba preparada para no hacerlo; con un dispositivo innecesario para la deflagración, pero que contenía una providencial tarjeta telefónica que conducía rápidamente a los culpables. Y que nadie la vió ni en los trenes ni el Ifema, sino que apareció en una dependencia policial. Al igual que la prueba crucial de la furgoneta Kangoo, que unos policías dicen haber visto vacía en Alcalá, a la que los perros no detectaron explosivos, y que después apareció con plenitud de  indicios, explosivos, ropas y huellas. También en otra dependencia policial. La extrañeza se extiende a las llamadas de los supuestos suicidas de Leganés,  la falta de restos sanguíneos, casquillos y muchos otros detalles de relieve.  Por lo demás, el sumario ha comenzado con una refutación. Han aparecido componentes químicos que cuestionan la naturaleza del explosivo utilizado. Una anomalía muy seria.  Las asociaciones mayoritarias de víctimas, mejor asesoradas que nunca, saben esto y mucho más. También miles de ciudadanos que han hecho el esfuerzo de estudiar el sumario; un rasgo de calidad cívica de la sociedad española de la que nos debemos enorgullecer. Sin un pueblo documentado nunca tendremos una democracia avanzada. Hoy es posible otra justicia, otra esperanza, otra verdad para víctimas y sociedad. Que los actores del juicio ejerzan como en un sala de cristal, ante el panóptico del pueblo,  indica que al fin ha llegado a España el sueño de la Ilustración, la existencia de una sociedad con calidad de opinión, capacidad de discernimiento y voluntad de ejercer su soberanía.

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