CRÓNICAS BERCIANAS
Las edades de los políticos
HAY MUCHAS veces que los políticos bercianos le dan la razón a los que piensan que en la comarca se podría crear el mayor manicomio de España a poco de levantar tres o cuatro hileras de ladrillos a un lado en el Manzanal y al otro en Piedrafita. La polémica entablada a propósito de la calidad de Las Edades del Hombre que se celebrarán en Ponferrada a partir de finales de mayo van a dejar pal arrastre la imagen de algún aspirante. Pero eso es lo de menos. Lo peor es que la controversia pueda haber trascendido más allá de las fronteras comarcanas y pueda retraer a algún visitante potencial de los cientos de miles que se nos vienen anunciando como una especie de maná. Entonces el varapalo socioeconómico para la capital berciana y para todo su entorno puede ser morrocotudo. Lo mismo que hay quien piensa que el abuso del PP en el ámbito nacional con la política terrorista puede despertar a favor del PSOE a un votante dormido y no especialmente ideologizado, al candidato socialista en Ponferrada se le puede volver en contra su largueza al convertirse en técnico para poner en duda la calidad de las obras que se expondrán en La Encina y San Andrés. Su tesis devaluadora, como ya le ha demostrado el IEB, va a ser difícil que la avale un experto, pero es que además al ponferradino no le gusta que le cuenten que la Deportiva es una bazofia, ni al valenciano que los barcos de la America's Cup cayucos venidos a más. Saavedra y cualquier partido de la oposición deben velar, sin lugar a dudas, para que la basílica y la iglesia de San Andrés abran al público con el esplendor deseable. Con las obras en posición de revista. Y hasta ahí, lo mismo que cuando el bercianismo denunció la desaparición de la lápida de Montes de seleccionada para Las Edades -¿es de segunda?-, no cabe más que el aplauso. Hacer uso de otras sensaciones exacerbadas por la primavera preelectoral es asaz descabellado. Primero porque perjudica a quiénes en general desean que Las Edades del Hombre resulten un bálsamo económico y cultural para toda una comarca, y luego porque deja en muy mal lugar al político que hace uso de una cuestión «sagrada» con presuntos afanes o intereses políticos. En las propias filas socialistas, de hecho, hay muchas voces que se confiesan asombradas por el error de cálculo de Saavedra al pronosticar que la muestra será de segunda división. Y para algunos populares está ya muy claro a quién hay que colgar el muerto si entre mayo y octubre se acercan a la capital berciana menos de medio millón de turistas. El gobierno municipal, en cualquier caso, haría bien en no seguir dando réplica pública a un asunto en el que sólo puede resultar cómplice del posible desplome de la cotización de la muestra de arte ponferradina. Al ejecutivo Riesco, como a la Fundación de las Edades, sólo le queda demostrar que el acontecimiento se puede inaugurar en mayo -como ha ocurrido en doce de sus trece ediciones- sin el menor riesgo de defraudar. Y sin caer en la tentación de seguir explotando el pueril, pero grave error saavedrista.