EL BALCÓN DEL PUEBLO
Oídos sordos al ruido nacional
YA SE ha agotado el tiempo para la presentación de listas a las próximas elecciones municipales y autonómicas. Para la cita con las urnas de cristal quedan 32 días. Puede decirse, pues, que empieza realmente la campaña electoral, aunque llevemos en campaña muchos meses. Lo que pasa es que estamos asistiendo a una campaña en que los temas municipales y autonómicos parecen hijos de un dios menor de la política nacional. Quedan postergados y engullidos por la campaña para las elecciones generales, que aunque deben celebrarse el año que viene, llevamos en ella dos años largos. Exactamente, desde que la actual dirección del Partido Popular decidió hacer una oposición brutal al Gobierno, sin reparar en ningún medio e instrumento. Los candidatos a las elecciones autonómicas y municipales corren el serio riesgo de ser meros comparsas de sus dirigentes nacionales. Desde luego, sería un grave patinazo que las elecciones al Ayuntamiento de León o al Parlamento autonómico las protagonizaran Rodríguez Zapatero o Mariano Rajoy. Ninguno de los dos es candidato en estas elecciones y deberán estar, exclusivamente, para apoyar a los verdaderos candidatos. Sin embargo, parece ser que habrá que resignarse a la mixtificación y a la confusión de papeles. Y lo cierto es que hay mucho que discutir, hablar y aclarar sobre los balances realizados en ayuntamientos y comunidad autónoma durante los últimos cuatro años. Y también hay mucho que aclarar sobre las propuestas y programas que hacen los diferentes partidos y candidaturas para la legislatura. Por ejemplo: en una reciente entrevista, el consejero de Agricultura, José Valín, escudaba su mala gestión detrás del ahora cacareado cambio climático. Es evidente que hay mucho más que hablar, porque si el máximo responsable autonómico de Agricultura lleva años sembrando pesimismo, incertidumbres y desconfianza, no ayuda en nada a que los jóvenes apuesten por la agricultura y ganadería. Al contrario, les invita a no vivir en el mundo rural. Valín está cosechando lo que voleó en tierra fértil, pero él ha transformado en erial. Y por citar otro ejemplo: si todo lo que se le ocurre al presidente de la Junta. así como al titular de las Cortes regionales, son operaciones cosméticas y de retóricas historicistas mientras el centralismo de Valladolid se incrementa sin cesar, no debe extrañar después manifestaciones como la del pasado domingo en León. Expresan con claridad el descontento. Hay muchos asuntos gestionados por la Junta que deberían discutirse en esta campaña electoral, al igual que el proyecto de ciudad o de pueblo que presenta cada candidatura. Pero temo que el ruido nacional -al que deberíamos hacer oídos sordos- lo impidan. Ahí está el trueno lamentable de Agustín Díaz de Mera, protegido de Acebes, que acaba de descolgarse por la cuerda del ahorcado: ahora culpa a los policías, que tan eficazmente se comportaron el 11-M, de la incompetencia de aquel Ministerio de Interior, de sus errores y manipulaciones. Los medios de comunicación tendremos que hacer un esfuerzo para que no nos tergiversen la campaña. Es a lo que estamos convocados los ciudadanos el 27-M. Lo que se elige son concejales y parlamentarios autonómicos. No se vota nada más. Ni nada menos.