Diario de León

TRIBUNA

Las Cabezadas merecen reconocimiento turístico nacional

Publicado por
MARIO AMILIVIA GONZÁLEZ
León

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A ESTAS alturas supongo que a ningún leonés se le escapa que el nombre por el que se conoce a una de nuestras tradiciones más arraigadas, Las Cabezadas, es obra del pueblo y tiene su origen en las reverencias de la representación del Gobierno municipal al final del acto. Pues bien, lo que empezó siendo una anécdota se ha convertido, siglos después, en una descripción exacta de lo que está siendo lograr el justo reconocimiento de esta ceremonia: quienes aspiramos a él andamos, precisamente, a cabezadas. No es la primera vez que yo, como alcalde pero sobre todo como leonés, reclamo que Las Cabezadas sean declaradas de Interés Turístico Nacional. Y es que conviene recordar que esta fiesta fue declarada de Interés Turístico de Castilla y León el 24 de abril de 2003. Hoy, último domingo de abril, vamos a ser cientos los que nos demos cita en la Real Colegiata de San Isidoro para cumplir con uno de los ritos que nos identifican como pueblo, pero lo cierto es que podríamos ser muchos más. La razón es simple: cuando un evento es declarado de Interés Turístico Nacional se integra automáticamente en las acciones de promoción que desarrolla la Secretaría de Estado de Comercio y Turismo del Gobierno central. Eso se traduce en más visitantes y, a su vez, en riqueza para León. Tampoco quiero que nadie piense que reduzco una tradición centenaria a un simple reclamo turístico, únicamente utilizo un argumento aclaratorio para todo aquel que pueda pensar que invertir esfuerzos en este tipo de cosas es una pérdida de tiempo. Es más, todo el mundo sabe que nadie como yo se ha preocupado desde el Ayuntamiento por rendir homenaje a San Isidoro como se merece porque ahí han estado y están las corporaciones que he tenido el honor de presidir y un servidor ofreciéndonos cada vez que nos hemos hecho cargo de la Administración municipal, como espero que se siga haciendo en el futuro. La declaración de Interés Turístico Nacional es otorgada por el Gobierno a aquellos eventos que suponen manifestación de valores culturales y de tradición popular con especial consideración a sus características etnológicas, y que tengan una especial importancia como atractivo turístico. Han de cumplir una serie de requisitos como son la antigüedad en su celebración, su continuidad en el tiempo, su originalidad y su repercusión en los medios de comunicación de ámbito nacional. A mí no me cabe duda de que nuestras Cabezadas cumplen con creces todos estos requisitos. Algunos han argumentado hasta ahora que para tramitar la petición es necesario que la declaración de Interés Turístico Regional sea efectiva desde varios años atrás. Pues bien, los 5 años que establece la normativa se cumplirán el próximo 24 de abril de 2008 y alguien tendrá que explicar a los leoneses por qué si llegada esa fecha las Cabezadas, celebración milenaria y orgullo de León, aún no son Fiesta de Interés Turístico Nacional. Y también por qué se merece menos la declaración a nivel nacional que la Fiesta de los Huevos Pintos en Asturias o la Fiesta del Pulpo en Ourense, por poner dos ejemplos. Hoy representaré de nuevo a la comitiva municipal en el debate secular de Las Cabezadas, un reto dialéctico en el que volveré a defender la voluntariedad de este rito de agradecimiento a San Isidoro, aunque todos sabemos que nos sobran motivos para estarle obligados. Actuar como síndico es para mí un orgullo y quiero dejar testimonio de que este año, mientras dé mis cabezadas al final del acto, estaré pensando en poder asistir a ellas la próxima vez con el reconocimiento de Interés Turístico Nacional ya vigente. Esta fiesta tan leonesa, con el secular debate entre Foro u Oferta, nos remonta al año de 1158, a los tiempos de la reina-infanta doña Sancha Raimúndez, cuando San Isidoro se «enfadó» en la era de Trobajo y se «negaba» a volver a la Colegiata. Con motivo de una rogativa al Doctor de las Españas la lluvia cayó con abundancia sobre los campos de León y su alfoz y en agradecimiento por éste y otros milagros que se sucedieron después, según la tradición, la ciudad, representada por su Ayuntamiento, acude voluntariamente cada año a la Basílica, tal día como hoy, para ofrecer un cirio de una arroba y dos hachas de cera. La fiesta también nos sirve de apropiado altavoz, en el incomparable marco de la Basílica isidoriana, para reivindicar el magno acontecimiento que allí tuvo lugar y que supusieron las primeras Cortes modernas universales celebradas el 15 de abril de 1188. Como lo será también para todos los leoneses, en el ya cercano 2010, la magna conmemoración de los 1.100 años de la creación del Reino de León. En los años 30 del siglo pasado Las Cabezadas estuvieron a punto de quedar en suspenso, pero el esfuerzo de las autoridades municipales y eclesiásticas no sólo lo impidió, sino que hizo posible que llegase hasta nuestros días con la dignidad que se merece una tradición tan representativa del espíritu de nuestro pueblo. Nuestra obligación como representantes de este pueblo es continuar esta labor con todas las armas que tenemos a nuestra disposición. Por eso pido a todos cuantos tienen medios para ello un ejercicio de responsabilidad, como se merece León, para poder lograr, entre todos, la declaración de Las Cabezadas como evento de Interés Turístico Nacional. Todos los que tenemos pasión por León nos lo merecemos.

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