EN POCAS PALABRAS
Conflictos étnicos, a estas alturas
SIMPATIZANTES de Acció Cultural del País Valencià (ACPV) impidieron que se suspendieran las emisiones de TV3 en Valencia al no permitirles ingresar en el repetidor instalado en la Serra de Carrasqueña. El episodio es detestable porque estamos administrando la libertad de expresión con fines ideológicos, partidarios. Sea cual sea la opinión que se tenga del pancatalanismo, lo inconcebible es que se admita que en esta guerra ideológica puede funcionar la censura audiovisual. El prohibido prohibir, que probablemente sea el único legado útil de la revuelta del 68, debería llenar de sonrojo a quienes aún no han entendido que las ideas propias sólo pueden defenderse mediante acciones positivas y nunca por el procedimiento de proscribir que se extiendan las ajenas.