Diario de León
Publicado por
MANUEL ALCÁNTARA
León

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AL VICEPRESIDENTE de la Comisión Nacional del Mercado de Valores no le preocupa el precio de nada, sobre todo si paga otro. El señor Arenillas está ahora ruborizado, en la medida de lo posible, al enterarse de la cuantía de la factura de la cena a la que le invitó un lujoso empresario, de esos que no reparan en nuestros gastos. En un alarde de buena educación se ha disculpado por lo que no hizo, que fue no pagarla. Cosas así, quizá menores y por supuesto habituales, sirven para distraernos de las verdaderamente importantes. ¿Qué interés puede tener que un empresario dadivoso se gastara 1.400 euros en una cena? Eso solo afecta al interesado. Los Gobiernos siempre han intentado programar las conversaciones de los gobernados, para que no se metan en lo que de verdad les incumbe. La biografía de Jesús, escrita por el Papa Benedicto XVI, que está considerado en su país natal

, ha desplazado del primer lugar de ejemplares vendidos a 'Harry Potter', y la detención de Isabel Pantoja ha hecho pasar a segundo término al comando 'Donosti'. En épocas tan remotas como recientes, cuando se anunciaba una huelga obrera las televisiones españolas, que eran una nada más, retransmitían una corrida de El Cordobés y los goles de Pelé. Un Estado vigilante tiene la obligación de alegrarnos, que ya decía María Zambrano que el poder tiende a ser taciturno. El hecho de que un invitado insobornable haya aceptado como anfitrión a un empresario generosísimo es algo que, sin duda, anima mucho nuestras conversaciones de sobremesa, aunque nuestras cenas sean algo más baratas. Su misión es que no hablemos de otras cosas, que siempre facilita más las digestiones pagadas comentar el cambio climático en vez de que salga a relucir la sucesión de Batasuna.
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