AQUÍ TE ESPERO
No lo merecemos
CUANDO ayer leí a Miguel Ángel Nepomunceno, diciendo que el Festival Internacional de Órgano Catedral de León se ve obligado a cerrar y este año en otoño no celebrará su 24 edición, no pude menos de pensar que no lo merecemos. Pero esta frase tiene en este caso una doble acepción y me quedo con las dos. No merecemos un festival como éste, pionero y puntero en España, que sirve para dar a conocer León más allá de nuestras fronteras, a millones de amantes de la música que pueden soñar con venir un día a disfrutar de él. No lo merecemos porque no hacemos nada por conservarlo, porque permitimos pasivamente que sigan sus problemas y Samuel Rubio-Quijote ya se ha cansado de luchar con los molinos. Recuerden que en sus primeros años hubo problemas para que el festival, que lleva el nombre de la Pulchra, pudiera celebrarse en el primer templo de la ciudad, después hubo más por discrepancias sobre la reparación del órgano catedralicio y en los últimos tiempos los problemas han sido de liquidez, de falta de pago, pues se deben minutas de las dos últimas temporadas y así es imposible programar con tiempo la de las Bodas de Plata, que sería en el 2008, y para celebrarlas como se merecen programar a muchos meses vista es fundamental. Pero tampoco merecemos quedarnos sin él, privarnos de algo que ha ido atrayendo cada año a más público y acercando la música clásica a la gente de la calle, algo fundamental en una sociedad que se llena la boca con la palabra cultura. Claro que una cosa es hablar y otra actuar. Samuel Rubio, bien conocido en el orbe musical, utiliza su prestigio para conseguir buenas actuaciones a precios razonables. Sólo le falta tener que pagar de su bolsillo. Él tampoco se lo merece.