AVE DE PASO
Piel de toro
EXPERTOS en turismo -empresarios, sociólogos, arquitectos-, reunidos en la Escuela de Altos Estudios Empresariales (ESADE) en Barcelona concluyen que ha llegado el momento de revisar el modelo de industria de turismo de masas que hemos propiciado en toda España. Con cifras y letras en la mano afirman contundentes que hay síntomas de un ligero retroceso del modelo, así en las grandes ciudades como en campo y playa, además de resultar incompatible con las políticas medioambientales que nos van a caer desde Europa e insostenible ya mismo. Aunque excesivamente tarde, habrán pensado que más vale tarde que nunca y que no será porque ellos no lo han advertido. Dicho lo cual, nosotros seguiremos construyendo moles de apartamentos legales, ilegales y a-legales, más otro tanto de horribles urbanizaciones de chales pareados que no en vano España y nosotros somos así: nos gusta vivir y veranear pegados al vecino, escuchar su televisor, radio y cadena del váter, cómo chillan cuando se pelean y ejercer de ciudadanos ejemplares, con notable en la asignatura de urbanidad por salir en la tele para denunciar que ya veníamos pensando que alguna desgracia tenia que suceder entre fulanito y menganita porque su comportamiento era anormal y sospechoso por lo menos. Al grano: hemos creado un modelo de turismo de suburbio que ha sentado de maravilla a unos pocos bolsillos y ha hipotecado al resto amén de destruir la mayor riqueza en los próximos años: la del paisaje natural que, como quien dice, ya empieza a cotizar en bolsa. En lugar de tomarnos las palabras de Unamuno «que inventen ellos» como lo que son, una denuncia, las recogimos como una consigna doctrinal seguida al pie de la letra y, ahora, ellos nos vienen con que se han inventado un millonario y próspero negocio para las próximas décadas relacionado con todo lo que tenga que ver con el medio ambiente y la protección de la naturaleza, turismo incluido. Toda nueva realidad genera nuevos negocios. Y buenos. Pero insistimos en hacer oídos sordos a todo lo que rompa la posibilidad de cumplir de inmediato con ese sueño de necesidades innecesarias que hemos inventado con el único fin de demostrar que ya no somos aquellos pobres de antaño. Nosotros, una vez interiorizado que la vida ha de funcionar, según aprendimos de la modernidad reciente con la rapidez del mando a distancia y gracias a ese aparato de sabiduría que es la televisión, maldita falta nos hace pararnos a pensar si es hora de hacer las cosas de otra manera. Nos gusta tanto la velocidad que hasta nos estrellamos semanalmente en las carreteras de tal manera que muy pronto en lugar de figurar en el catálogo de siniestralidad lo haremos en el del folclore. Es la piel de toro que hemos escogido para que el resto del mundo nos retrate.