TRIBUNA
El PAL murió matando
EL PAL-UL es un partido político que nació hace unos meses. Se presentó por primera vez en las recientes elecciones municipales y autonómicas. Los resultados obtenidos fueron los pronosticados por casi todo el mundo y por los diversos medios de comunicación, que, en sus encuestas, no le daban ni un solo concejal en la ciudad de León, ningún diputado provincial y ningún procurador autonómico. Pasados varios días después de las elecciones, me pregunto ¿por qué se presentó el PAL a las elecciones? Sólo saco una conclusión que me cuadre: quería destruir la UPL. No lo consiguió, pero le hizo graves heridas. Hace ya unos cuantos meses, poco después de su huida de la UPL, De Francisco, el fundador del PAL había prometido hacer todo lo posible para destruir a la UPL. Esto es algo que llegó a mis oídos aunque me resistí a crerlo. Después de las elecciones, pienso que aquella promesa tiene todos los visos de que fuera verdad. Así ha terminado la carrera política del ídolo del leonesismo. Decenas de miles de leoneses, yo entre ellos, teníamos una fe ciega en su honestidad de leonesista. El castigo recibido por De Francisco se me antoja justo, incluso bastante benévolo. Miles de leoneses nos hemos visto defraudados por su culpa. Mi fe ciega en su leonesismo, en alguien a quien yo consideraba un fiel amigo, me ha ocasionado un brutal castigo personal y él lo sabe. Un castigo absurdo, sin sentido e innecesario. Me prometió una solución y una explicación a un problema que él me creó hace ya más de tres años y aún sigo esperando esa explicación, pero ya sin esperanza. Un triste y merecido final para un hombre que lo fue todo en el leonesismo, el gran líder. Él solo arruinó su futuro político. Cuando uno se cree un ser superior, el mejor de todos, acaba despreciando a los amigos y hasta haciéndoles daño sin proponérselo siquiera. Tal vez el daño que personalmente me hizo fue algo así, inconsciente. Por ello, en el fondo no le guardo rencor, mas bien, me da pena. Así acaban los prepotentes, dando pena. Sin duda, las heridas ocasionadas en la UPL por De Francisco son profundas y graves. Yo lo creo así. Pero creo que la UPL ha recibido otras muchas e importantes heridas que le han puesto al borde de la extinción. Y esas heridas no son culpa de nadie, sino de la propia UPL por su incapacidad de luchar por la Autonomía leone sa, principio y fin de su propia existencia. Los partidos PP y PSOE son rabiosos partidarios de la integración colonial de la región leonesa en la Comunidad de Valladolid y, sin embargo la UPL no ha sabido o no ha querido desmentir pactos, sobre todo con el PSOE, ni siquiera mencionar la palabra Autonomía, como si les diera miedo hablar de ella, motivo por el cual ha perdido casi el 50% de los votos en el municipio de León en las elecciones municipales. Los dirigentes de la UPL deben dejar muy claro a los ciudadanos que la UPL es un Partido leonesista, que no se parece ni al PP, ni al PSOE. Espero que la cúpula de la UPL tenga la capacidad para restregar las heridas recibidas y recuperarse con más fuerza todavía. Se perdió la llave de la Diputación de León, pero queda todavía una llave importante, una llave que puede abrir muchas e importantes puertas. Es cuestión de elegir bien y saber lo que se quiere. La puerta deseada no puede ser otra cosa que la Autonomía leonesa. La UPL debe esforzarse al máximo para conseguirla, al fin y al cabo es el objetivo prioritario y motivo esencial de la propia existencia de la Unión del Pueblo Leonés. Tal vez algunos de los ejecutivos piensen que el gobierno del Ayuntamiento de León no es un precio suficiente para tal petición. Pero tal vez sí lo es. En los juegos de cartas, sucede que lo que no consigue un as, lo consigue una sota o un caballo. Por supuesto, que esto no es un juego, pero tal vez las circunstancias políticas cambien y sean propicias. La necesidad de un pacto puede obrar el milagro. No se debe olvidar que dentro de unos pocos meses se convocarán elecciones generales y tal vez unos pocos votos pueden valer su peso en oro. La UPL debe aprovechar todas sus oportunidades favorables. El gobierno del Ayuntamiento de León es una pieza muy codiciada por los dos grandes partidos, PP y PSOE. Ellos lo saben. Tal vez llegado el momento, esa pieza puede tener un valor incalculable. Es cuestión de esperar el momento oportuno. Yo he visto pagar en una subasta por una pieza codiciada por dos individuos hasta quince veces el valor de salida y llorar de impotencia al perdedor. Para ganar y conseguir lo que se desea, es necesario ser paciente y más en este caso en el que no hay nada que perder, sólo unos sillones bien pagados. Pero eso es sólo intereses personales, por supuesto legítimos, que, con seguridad perjudicarían los intereses generales de los leoneses. En las dos anteriores legislaturas la UPL, o mejor dicho, el entonces único dirigente, De Francisco, hizo pactos, primero con el PP y después con el PSOE y las consecuencias están a la vista: de siete concejales se ha bajado a tres. Hasta un aprendiz de política habría aprendido la lección. Cuando un político empeña su verdad en la defensa de los intereses de los ciudadanos se le puede creer, es fácil creerle. Las buenas palabras, las pr omesas ya no convencen a nadie.