AQUÍ TE ESPERO
Lentos
CASI como las tortugas. Así se hacen las cosas en León, a velocidad de quelonio. Claro que estos animalitos viven casi siglo y medio, por lo que es lógico que no tengan prisa para nada, pero los seres humanos no podemos estar esperando indefinidamente algo. Y en León hay ejemplos de cosas que se hicieron esperar durante décadas, como edificar en Eras de Renueva o la construcción de las piscinas de Sáenz de Miera, por citar dos muy conocidos, aunque más de actualidad sean el desguace de Clarés o el paso a nivel del Crucero. También va lento el arreglo de calles. La acera de Sáenz de Miera ya estaba patas arriba cuando Baloncesto León empezó en mayo a jugar los play off. Dos meses después no se ha terminado. ¡Y sólo es una acera!, porque lo de la valla de la supuesta gasolinera junto a la estación de autobuses también es de Guinness... Algo parecido sucede con el asfaltado. En la primera semana de este mes se rozó el de La Condesa. Estamos en la tercera y todavía ayer se asfaltó un sentido, acabando con la paciencia y los neumáticos de quienes por allí circulan. Y ocurre lo mismo con la prolongación de Padre Isla. Las calles ya asfaltadas esperan también, como el arpa de Bécquer, que les pinten la señalización horizontal. Otras, como la Glorieta de Guzmán, tienen una capa de pintura casi invisible. Claro que así se da emoción a los visitantes, que no saben por dónde ir. Se puede intentar batir récords positivos y sería fácil lograrlo, simplemente haciendo las cosas como deben ser. Si la plaza de la Inmaculada se rozó en una tarde y se asfaltó esa noche ¿por qué en La Condesa llevan casi quince días para lo mismo? No lo entiendo.