Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Melancolía educativa y docencia Hace ya muchos años, unos alumnos que me seguían con gran fidelidad, me hicieron una pregunta que, a un mismo tiempo, me halagó y me desconcertó: «Tú, con lo que vales, ¿qué haces aquí,¿ enseñando?» Lo más doloroso fue que la pregunta no provenía de físicos o ingenieros en formación, sino de estudiantes de último año de Magisterio y, por tanto, de próximos profesores. El segundo caso fue más reciente, trabajando en la administración educativa. El padre de un alumno de Educación Especial, un caso de síndrome de Down, vino a cursar una petición. El padre, creyendo plena y meritoriamente en su hijo, llegó a confiarme sus expectativas máximas, lo que le enaltecía y demostraba que era un padre ideal. Pero lo hizo de un modo que transmitía su valoración de la acción educativa. Literalmente, y en la discreción de una conversación privada sin la presencia de su hijo, me confesó: «Ya sé, que Jon (nombre ficticio) nunca podrá ser médico o abogado. Pero aspiro a que mi hijo haga un trabajo sencillo, algo como lo que hacen ustedes, los funcionarios de educación». La docencia no ha encontrado aún la estima profesional y social que merece entre nosotros, comenzando por el propio profesorado. Si un futuro docente no cree que ejerce un puesto crítico para el futuro, probablemente no merezca ser educador. Si una familia no considera trascendental la labor del profesorado, posiblemente esté limitando la educación de sus hijos. Mikel Agirregabiria Agirre. Esas madres, con la emoción contenida Progresiva evolución, a la altura de los tiempos. Mi madre nunca vio luchar a mi hermano en un corro importante. Generalmente, tampoco las madres de otras legendarias figuras acudían a presenciar las proezas de sus hijos. Ubaldo y Felipe León evocan con entrañable satisfacción su famosa final, disputada entre ambos, el día de la inauguración de la iglesia de Vegaquemada. Tuvieron una espectadora especial y de excepción: su madre. -Sí, es que estaba en los baños de San Adrián y bajo a vernos-, dicen. Hoy muchas madres, al borde del corro, son el gran símbolo de la emoción a duras penas contenida. Sus palpitaciones se aceleran. Sus músculos vibran. Y al final se comportan con gallardía y deportividad. Corro de Villafañe. La madre de los hermanos Pérez comparte asiento con la de Morala. Se enfrentan los hijos de ambas. El momento es de máximo interés. La ávida curiosidad lleva la vista del corro a la grada. De los hijos a las madres. Ninguna de las dos pierde la compostura. Un señor se acerca a la madre de Samuel y Sergio, diciéndole: -Oye, por el bien de la lucha, a ver si tienes más hijos-. Sobre estos luchadores halagüeña polémica. ¿De dónde? ¿De Alija de la Ribera o de Secos? ¿De Trobajo del Camino o de Villaverde Sandoval? Muy favorable resultado el de este, sui géneris, pulsómetro de opinión. Si los chicos fueran unos no deseables se diría se diría: -No, de allí no, allí sólo estuvieron de paso. Leoncio García Rodríguez (León). La carretera de Burón a Tarna y la justicia Soy una de los afectados por las obras de dicha carretera; algunos de estos afectados ya sabemos cómo duelen los abusos e injusticias cometidos con las expropiaciones del pantano de Riaño. Los rescoldos de aquella tragedia siguen agazapados en las fibras más íntimas de nuestro corazón y, ahora, después de más de veinte años, otro nuevo problema vuelve a avivarlos. Vayamos al grano: Acabo de recibir por correo certificado la propuesta de justiprecio elaborada por la administración correspondiente para que dé mi conformidad. La valoración propuesta es de 0,75 euros por metro cuadrado. ¿No es una broma de mal gusto? Cómo única opción se propone la presentación de otra hoja de valoración avalada por un perito. ¿Dónde está ese perito honrado, auténtico profesional, con un poco de sentido común, capaz de defender frente a los chanchullos administrativos la aplicación de unos baremos justos de valoración de los terrenos afectados (los valores afectivos también deberían de contar)? Creo que ni buscándolo con la linterna de Diógenes seríamos capaces de encontrarlo. De nuevo nos encontramos ante el dilema administrativo de «estas son lentejas si las quieres las comes... proceder más propio de un régimen dictatorial que de una verdadera democracia. En definitiva, rechazamos las limosnas o caridades y exigimos justicia y sólo justicia. ¡Que las limosnas queden ahí como aval permanente de condena de la injusticia cometida y sirvan de escarnio para los que la consintieron! A. Mediavilla (Burón). Gonzalo Baños Fernández (León).

tracking