TRIBUNA
Compromiso ante un clamor: autonomía leonesa
MUCHO es lo que se está hablando últimamente en León, y también en el resto de España, sobre el asunto leonés -autonomía leonesa-, como consecuencia del del pacto de gobierno en la capital entre el PSOE y la UPL. No me extenderé ni haré un recorrido por las razones a favor de una autonomía leonesa, pues después de veinticinco años de secuestro en una autonomía artificial, son miles los artículos que se han escrito esgrimiendo toda clase de razonamientos. Sion embargo, curiosamente han sido poquísimos los que se han manifestado por la actual configuración autonómica. Los motivos históricos, económicos, la continua despoblación de nuestra tierra (unos cien mil habitantes menos) ya tienen por sí una lógica aplastante, a lo que hay que añadir además el constante atentado a nuestra identidad leonesa, a nuestra capacidad para decidir como pueblo, como región histórica que somos, nuestro futuro dentro del estado autonómico español. Después de casi veinticinco años de ausencia de historia, estamos viviendo un paréntesis ahistórico, nos han incluido en una configuración autonómica que no queremos, que rechazamos; los leoneses nos hemos dado cuenta que sin historia no somos nada, porque la identidad leonesa ha dejado de existir, y eso tiene sus consecuencias, incluso en la economía, con un continuo retroceso económico. No es una visión localista lo que nos mueve, como dicen los que nos critican. Nos sentimos ciudadanos del mundo en un mundo globalizado y por eso queremos mantener nuestras raíces, nuestra identidad leonesa. Es una realidad que después de todos los intentos por acallar la identidad leonesa, el leonesismo está más vivo que nunca. El leonesismo es patrimonio de todos los leoneses, incluido el PSOE y el PP. Eso sí, el leonesismo en su esencia y desde sus orígenes es un movimiento progresista que lucha por un mayor desarrollo de nuestra tierra y contra la marginación que está sufriendo la región leonesa (la llamada frontera del subdesarrollo, León-Zamora y Salamanca), y por el reconocimiento de la región leonesa y su identidad dentro del Estado español como una comunidad autónoma propia. En estos veinticinco años de la actual configuración autonómica, la cual no sabían ni cómo llamarla (si con conjunción copulativa o con guión) se ha generado un gran rechazo social. Los leoneses lo hemos pasado mal al contemplar cómo se derrumbaba nuestro patrimonio histórico, cultural y económico, pero al menos nos ha servido para algo: hemos madurado y decidido que ya no nos vamos a callar. ¡Basta ya de expolios, de inventos, de anulación de nuestra identidad leonesa de victivismo! Hemos sido un gran reino, tenemos una historia y sólo queremos seguir siendo lo que siempre hemos sido: leoneses. El presente es presencia del pasado y del porvenir. Nuestro pasado es leonés y el futuro próximo también lo va a ser. Que a nadie le quepa la menor duda. El gran mérito del Partido Socialista de León es que han abandonado esa especie de «control mental» que les obligaba a acatar algo que no aceptaban como es el sinsentido de la región leonesa en una comunidad que han llamado de Castilla-León. Se han dado cuenta que mientras han estado intentando controlar su mente, realmente no la estaban controlando porque en el mundo mental, mientras más conscientemente quieres desembarazarte de algo, es cuando no dejas de tenerlo presente. Ahora sólo tenemos dos posibilidades: o restringir más y más nuestra vida (perder definitivamente nuestra identidad leonesa y que esta tierra sea un erial castellano leonés) o aceptar nuestros errores, pesares, recuerdos dolorosos, estados y sensaciones desagradables referidos a cómo está nuestra tierra, e intentar ponerles solución y actuar en consecuencia. La evitación del malestar psicológico convierte a los sujetos en seres más vulnerables. Está claro que gran parte del PSOE leonés empiezan a desconfiar de los motivos que se han dado para justificar sus actos; lo que decían o lo que les han dicho importaba más que lo que realmente veían o sentían. Es lógico esperar, como así ha pasado, que la experiencia acaba desengañando y reflotando la verdad. El PSOE leonés debe salir de esa trampa mental, ya está saliendo, y comprometerse de verdad con su tierra y sus gentes afrontando de forma decidida, convencida y valiente el asunto pendiente de la autonomía leonesa, tal como desea la mayoría de la población leonesa. Como partido democrático que es, no debe ir en contra de la opinión de la mayoría de sus votantes, porque si así fuera cometería una grave irresponsabilidad política. Si el PSOE no quiere ser un partido vulnerable y débil en León debe ser honesto y transmitir el deseo de sus bases, de la gente del pueblo; sólo eso les puede dar consistencia. También esperamos que el PP leonés se sume a este sentimiento general y que empiecen a salir del armario, en lo referente al asunto leonés y que en vez de mirar para otro lado digan claramente cuál es el balance de estos últimos veinticinco años en la región leonesa, que sean consecuentes y apoyen una autonomía leonesa. De nada sirve decir que el mapa autonómico está cerrado, que ya no es posible cambiarlo; la vida es un continuo cambio y los cambios sociales son vertiginosos. Esos comentarios sólo son opiniones, pero aceptar la realidad leonesa les ha de llevar a comprometerse con su tierra mediante acciones que le hagan salir a León de la agonía actual. Es su responsabilidad como leoneses, ellos verán. A la UPL le corresponde articular y coordinar la lucha por la autonomía leonesa integrando a todos: partidos políticos, sindicatos, universidad, asociaciones y agentes sociales de distinta índole. Nadie sobra porque la autonomía leonesa es una necesidad para todos los leoneses. Ha llegado el momento en que los distintos colectivos sociales se empiecen a manifestar por la autonomía leonesa porque ese es el deseo. Del actual presidente del Gobierno de España, el socialista y leonés, Rodríguez Zapatero, que ha dicho y demostrado con gestos lo mucho que quiere a su tierra leonesa, esperamos un empujón para salir de este embrollo, porque él sabe perfectamente que con León se actuó mal, en contra de sus gentes, y también sabe que León necesita la autonomía para poder hablar de progreso y futuro. Querer algo es luchar por ello, comprometerse con un futuro mejor, cambiar las circunstancias externas que no nos hacen avanzar. En definitiva, es el momento de actuar todos juntos por la defensa de nuestra tierra, y para eso hay que empezar por la autonomía leonesa. Estoy convencido de que lo vamos a conseguir con la ayuda de todos los leoneses.