HISTORIAS DEL REINO
Pasarela sanidad
QUE LOS MEJORES maquilladores de este país trabajan para la Consejería de Sanidad de Castilla y León y no en la Pasarela Cibeles resulta evidente, si deslizamos el dedo sobre cualquier estadística oficial. Maravilla que las cifras toquen los violines de una melodía de bienestar que el ciudadano de a pié no percibe, porque, si juzgamos por las que nos ofrece la susodicha Consejería, los leoneses gozamos de una incomparable bonanza sanitaria respecto a las restantes ocho provincias, de lo cual se deduce que nos quejamos de vicio, despotrican sin razón los profesionales del medio y se inventan agravios comparativos inexistentes los periodistas. Menuda obra de artesanía del maquillaje estadístico: waterproof y de larga duración. Si nos ceñimos a los datos que ofrece en sus informes oficiales la consejería, la tasa de cobertura de atención primaria en 2006, por ejemplo, sitúa León con más médicos y enfermeros que la mismísima Valladolid, y a la despoblada Zamora como una de las dos provincias donde los pacientes gozarían de más doctores por cabeza. ¿De qué protestamos, entonces, los leoneses? ¿Quizás de una situación muy distinta? Porque frente a la irreal cifra de 111, 14 médicos y 89, 63 enfermeros por cada cien mil habitantes para el caso leonés, que nos regala la Consejería, esa otra que proporcionan el propio Colegio de Médicos de Castilla y León, dirigido por Díaz Villarig, o los sindicatos, y que habla de un real doctor por cada 225 personas. En Valladolid, entre tanto, esa misma estadística de la penosa realidad sitúa un sanitario por cada 173 descendientes del conde Ansúrez. Alguien miente o maquilla en exceso, sin duda, y no deben ser los profesionales del sector, me temo. La triste evidencia se centra en un déficit de personal sanitario en la provincia de León, que dispone de 800 profesionales menos que Valladolid para una población similar. Algo que, en cualquier otro territorio causaría sonrojo. Vergüenza, porque la llana Pucela no puede compararse al accidentado León, con una orografía que impone un modelo sanitario diferente al de esa Castilla plana y ancha como pecho de varón, similar al que gozan en Asturias, con hospitales comarcales dotados, con hospital universitario, con un sistema que funciona para un territorio complejo, tan complejo como el nuestro, diferente, sin duda, al que desea imponerse desde Valladolid. Distintos problemas requieren diversas respuestas, no unificar por la tabla rasa de la ventaja centralista. Envejecemos, la natalidad se desploma, se paga mal a los sanitarios, engrosa la ratio paciente/doctor, engordan las listas de espera -León es la primera provincia de la comunidad autónoma en este penoso honor: 7.467 pacientes en 2006 mientras Valladolid 5.882-, se ignoran los problemas reales. Ojalá Álvarez Guisasola escuche a Díaz Villarig y a los sindicatos, de lo contrario¿siempre nos restará Asturias, o la hermosa y dotada Zamora, con su lindo maquillaje estadístico, donde al final habrá un médico para cada habitante y acabarán hasta emparentando entre ellos y siendo familia. Ya lo verán, ya.