Diario de León

EL BALCÓN DEL PUEBLO

Demagogias de corto alcance

Publicado por
JUAN F. PÉREZ CHENCHO
León

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EL PRESIDENTE del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció en el debate sobre el estado de la Nación, la concesión de 2.500 euros para cada recién nacido. Aquí se jode mucho, pero se procrea poco. La semana pasada, todos los representantes de los grupos parlamentarios pidieron: o que fuera más cantidad, o que las ayudas tuvieran carácter retroactivo desde el uno de enero. La ministra de la Vivienda, Carme Chacón en su visita relámpago a León, después de encender las lámparas araña del Emperador con una subvención de 5,5 millones, anunció un nuevo plan de ayuda al alquiler para los jóvenes. El consejero de Fomento, Antonio Silván, dijo que la Junta ofrece todavía más. El Partido Popular propone rebajas generalizadas de impuestos. Y el Gobierno, anteayer mismo, voceó la rebaja de esos impuestos para las rentas más bajas en los Presupuestos Generales del Estado. El resumen es que mientras la economía española va bien, nuestros políticos se comportan como los antiguos padrinos. Los nuevos ricos tiraban a voleo y a salto de mata, almendras, caramelos y monedas. A los austeros le decíamos los niños: «Padrino roñoso, mete la mano en el bolso». Los políticos, en esta precampaña electoral, tratan a los ciudadanos como a niños a la puerta de la iglesia. No es éste ningún debate serio sobre necesidades y prioridades de España y de los españoles. Por ejemplo: Hay que estar de acuerdo con el Consejo Económico y Social, que ha manifestado en su informe el radical desencuentro con la ayuda económica por hijo. Considera mucho más importante para el futuro invertir ese dinero en crear o fomentar guarderías infantiles para llegar al 33% de escolarización en los niños/as de 0 a 3 años. El informe pone sensatez, al igual que Pedro Solbes, donde los grupos políticos del Parlamento ponen su guirigay. Destilan propaganda, pero rezuman por los poros su condición de borricos. Ni uno sólo se ha planteado durante la semana que hoy termina el informe de la OCDE. Un informe que sitúa a España en la cola de los paises europeos en la mayor parte de los índices sobre valoración en bachillerato y formación profesional, o en el porcentaje del PIB (Precio Interior Bruto) dedicado a la Educación. Ya se sabe que la Educación es materia transferida. Mal transferida, diría yo. Debió seguir siendo estatal. Las comunidades autónomas prefieren gastar el dinero en propaganda. Pero está claro que la primera prioridad de un país desarrollado es la Educación. Con mucha diferencia sobre cualquier otra. Es invertir en capital humano. Y mientras España tenga los índices que tiene en materia de Educación, es insensato y disparatado plantearse rebajas de impuestos o darle destinos populistas al superávit actual de las cuentas del Estado. Pero está claro que ni el Gobierno central ni las comunidades autónomas, sean del color político que sean, están dispuestos a reconocer ningún defecto en su gestión. Ni siquiera, por ejemplo, a replantearse que, en el terreno educativo, España no está a la altura de la marcha de su economía. Se me antoja que es urgente afrontar ese problema. Déjense, pues, de perder tiempo y dinero en demagogias de corto alcance.

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