Diario de León
Publicado por
XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS
León

Creado:

Actualizado:

CUANDO llega el mes de septiembre siempre se reedita el sainete de los acuerdos presupuestarios entre Solbes y Francisco Rodríguez, en lo que, usando terminología de crítico literario, podríamos denominar «un clásico». Y por eso me van a permitir que mi protesta sobre este particular se exprese en un artículo hilvanado con argumentos repetidos que, en justa reprocidad, se está convirtiendo en otro clásico. Aunque el argumento del sainete representado por Solbes y Rodríguez es requetearchisabido, quizá convenga repetirlo con fines hermenéuticos. El primer acto se desasrrolla en Galicia. Sale Solbes y dice que la tarta no da para más y concreta la oferta inversora en materia de infraestructuras en el área de Galicia en una cantidad que, siendo cutre en su misma esencia, se rebaja un poco más de lo debido para darle suspense a la escena. Acto seguido entra Francisco Rodríguez y dice que eso es intolerable, que Madrid desprecia a los gallegos, y que el BNG no va a apoyar los impresentables presupuestos socialistas. En el tercer acto, el más morboso, se produce un encuentro de dimensiones bíblicas entre los dos líderes mencionados, en el que Solbes le entrega a Rodríguez un plato de lentejas, y Rodríguez le entrega a Solbes su contribución a la mayoría. Tras el intermedio, el sainete de septiembre tiene tres actos más -del cuarto al sexto- que nos llevan al consabido desenlace. En el cuarto se ve a Solbes y a Rodríguez explicando su reunión, por separado, a sus respectivas parroquias, para que ambos puedan presumir de hábiles negociadores, y para que los dos puedan calificarse mutuamente de pardillos. En el quinto acto entran en tromba los líderes de las autonomías con más peso -Madrid, Cataluña, Andalucía y otras- exigiéndole a Solbes que gobierne el país aplicando el principio de «quien más chufle capador», que consideran perfectamente legitimado por la actitud pedigüeña de los más pequeños. Y en el sexto acto se ve a Zapatero repartiendo pasta gansa a espuertas -a Cataluña, a Andalucía, a Madrid- mientras Solbes se retira cantando, como Lucky Luque, en dirección al poniente: «I'm a poor lonesome cowboy». En el desnortado modelo de organización territorial generado por el Estatut de Cataluña, el presupuesto del Estado ha dejado de ser un instrumento de equilibrio en manos del Gobierno para convertirse en la bolsa de doblones que lleva el presidente en sus viajes a provincias. Y por eso no puede extrañarnos que el sainete de septiembre tenga siempre el mismo desenlace: que algunas victorias pírricas de los pequeños, llegan los grandes y hacen saltar la banca. Un juego estúpido y peligroso, en el que los débiles pierden siempre.

tracking